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Los riesgosos atajos en busca del placer

 Ese cóctel puede tener consecuencias severas –en especial, cardíacas– en la salud. El “cóctel del amor”, un riesgo para el corazón

27 de diciembre de 2017 a las 12:00 a. m.
Los riesgosos atajos  en busca del placer

Cuando se comenzó a investigar, hace más de dos décadas, se suponía que el citrato de sildenafilo (compuesto UK-92,480) ayudaría a tratar la hipertensión arterial y la angina de pecho.

Pero los científicos británicos descubrieron, durante una de las fases de prueba, que las erecciones que producía esa sustancia eran una consecuencia mucho más rentable para el fármaco, el cual finalmente se patentó en 1996.

Desde entonces, este remedio, más conocido como Viagra –por su nombre comercial más extendido– pasó de ser una pastilla mágica que prometía devolver lo que natura había quitado, a un elemento de consumo habitual desde edades tempranas.

En efecto: hace años ya que la droga sildenafil no sólo trata la disfunción eréctil sino que contribuye también a alimentar lo que en muchos hombres se transformó en un hábito: el consumo para potenciar la sexualidad.

En ocasiones, se lo utiliza en un combo con alcohol y/o energizantes, que, como se advierte en el Primer plano de esta edición, no es inofensivo. Ese cóctel puede tener consecuencias severas –en especial, cardíacas– en la salud.

Además, todas las sustancias mencionadas son de venta libre y se consiguen con facilidad.

Como lo explican los especialistas, la ingesta de Viagra y de energizantes puede tener que ver con la falta de confianza, y también con ciertos estereotipos que pululan en el imaginario masculino.

Ronda el temor de que pasar por alguna experiencia de escaso rendimiento sexual haga peligrar una relación con alguien o bien la hombría que nos construimos a partir de ciertos modelos y prejuicios.

El fenómeno no es exclusivo de nuestros jóvenes: se extiende por todas las sociedades y segmentos sociales; y requiere de la atención que ya brindan algunos programas sanitarios.

En algún punto, sucede lo mismo que con otras “adicciones”, con las cuales se busca encontrar atajos para alcanzar un placer que resulta difícil de regular o encontrar de otra manera.