Los límites del voluntariado
El debate en torno del 15 por ciento de los bomberos voluntarios que recibe un pago por su tarea puede no ser el central cuando se discute sobre el Plan de Manejo del Fuego, pero no es un tema menor.
El debate en torno del 15 por ciento de los bomberos voluntarios que recibe un pago por su tarea puede no ser el central cuando se discute sobre el Plan de Manejo del Fuego, pero no es un tema menor. Por un lado, ese modelo complica la imagen de voluntariado ya forjada y genera, en algunos cuerpos, rispideces con los agentes que no cobran. Además, esos pagos a 560 bomberos representan hoy, por lejos, la principal erogación del Plan del Fuego (2,2 millones de pesos por mes).
Pero una pregunta repica sin respuesta: ¿cómo exigirle a un voluntario que realice tareas diarias para prevenir el fuego? Ese compromiso ya se parece a un trabajo. Y debe ser recompensado. En todo caso, el interrogante es si este es el modo adecuado. Hasta legalmente aparecen dudas, incluso para los propios cuarteles.
Si se asume que las vigías y los patrullajes son claves, no la pueden hacer voluntarios: no es salir corriendo detrás de una emergencia, sino dedicarle horas por día. Si se pone en duda que efectivamente lo hagan, todo el año, los 560 rentados, lo que falla es el control. En todo caso, la Provincia debería asegurar que la contraprestación sea cumplida y todos los cuarteles, evitar distorsiones.
Si no, hay que imaginar variantes. Y debatirlas en forma abierta y plural.
Es importante preservar el prestigio de los bomberos. Es relevante cuidar con transparencia los fondos públicos. Pero sobre todo es esencial que Córdoba ya no siga quemando sus suelos, bosques y ambiente. Su futuro.

