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Los cuarteles limitan el ingreso por gran demanda de aspirantes

Se duplicó el número de interesados en Santa Rosa de Calamuchita. Por primera vez, tuvieron que cerrar las inscripciones.

14 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Carina Mongi (Especial)
Los cuarteles limitan el ingreso por gran demanda de aspirantes

Santa Rosa de Calamuchita. Los últimos incendios de magnitud que devastaron miles de hectáreas de forestación en las sierras provocaron -además de un daño irreparable en la flora y fauna- una fuerte atracción de adolescentes y jóvenes para sumarse como voluntarios a los cuarteles de bomberos del valle de Calamuchita.

Los siniestros cerca de casa produjeron más resultados inmediatos que cualquier campaña publicitaria. En algunos cuarteles, por primera vez en su historia debieron limitar el ingreso a nuevos integrantes.

"Cuando nació el cuartel había mucha gente, pero con el tiempo la situación se fue revirtiendo. Como todos los cuarteles, teníamos problemas para incorporar voluntarios, abríamos convocatorias todo el tiempo pero no se sumaban más que uno o dos por año", apuntó Martín Bustos, segundo jefe del cuartel de Embalse.

"En cambio después de los incendios grandes tuvimos que cerrar la inscripción, porque nos superó el cupo. Es la primera vez que nos pasa en casi 30 años de historia", añadió Bustos. En Embalse están formando a diez aspirantes y no incorporaron más por no poder afrontar la inversión en equipamiento y capacitación.

Entre los aspirantes, se anotaron varios colaboradores de aquellas jornadas asediadas por las llamas, que luego de esa experiencia decidieron sumarse a los cuarteles en forma activa.

"Tras los incendios mucha gente quiere ser bombero, inquietud que con el tiempo se va apagando un poco. Muchos creen que es más simple, luego se enteran que el curso del primer nivel dura un año y medio, y que tenemos responsabilidades. No sólo se trata de apagar un incendio forestal, también debemos asistir otras emergencias, como socorrer a alguien que se cayó a un pozo, un accidente vial, o ayudar a bajar un gato que se subió a un árbol", apuntó Claudio Schiller, jefe de bomberos de Villa General Belgrano.

"Por ejemplo, de las seis personas que comenzaron el primer nivel, cuatro trabajaron en el último incendio grande, los otros dos están desde chicos", graficó Schiller. A su vez, recordó que, como en otros cuarteles, efectúan varios filtros a modo de preselección de aspirantes. Se les exige, entre otras cuestiones, certificado de antecedente de buena conducta y estudios psicofísicos.

No hay lugar. En Santa Rosa de Calamuchita pintan similar panorama: "Después de los incendios se incrementaron los aspirantes, sobre todo jóvenes. Hace un tiempo no éramos más de 35, ahora somos 70. En un momento tuvimos que cerrar el ingreso porque nos estaba sobrepasando", señaló Martín Degano, jefe del cuartel local. "Jamás nos pasó algo así, siempre luchábamos por sumar uno o dos por año", subrayó.

En Villa Rumipal está el cuartel más nuevo. Los incendios aceleraron las gestiones para constituirlo: llevaban más de cuatro años, pero se concluyeron tras el siniestro de agosto pasado. "Después de cada evento de magnitud ocurre algo similar; el desafío es procurar que los interesados encuentren su verdadera vocación y permanezcan", opinó Gustavo Bettini, jefe del cuartel de Villa Yacanto y coordinador de la Regional 7 de Bomberos Voluntarios.

En Córdoba hay 149 cuarteles de bomberos voluntarios, en los que participan 5.300 agentes sin cobrar alguna remuneración.