Los celulares te pueden volver (la mente) estéril
Es evidente que somos responsables por el uso y abuso de la electrónica.
¡Oh, qué bravo nuevo mundo ha de ser, el que habitan seres tan maravillosos!", se asombra la hija del Salvaje en La Tempestad , de Shakespeare. La joven Miranda vivió recluida en una isla, y ve "gente" por primera vez. A lo largo de 400 años, esta frase ha sido citada continuamente. Dígame si a menudo no se siente así, rodeado de seres que comen salteado y quizá adeudan impuestos, pero no les falta la PC, el DVD, el Skype, el MP3 y otras siglas correspondientes a raudos avances en la comunicación y la información. Pero, debajo de tanta máquina sigue habiendo un ser primitivo, que se conecta por cartelitos y vive en una casa como si fuera una cueva.
Oído medio. "Las monjas metieron una antena, cobran el canon y les importa tres pitos que cunda el cáncer y las mujeres de la zona no queden embarazadas", afirmó la ex vecina de un barrio residencial. Sus interlocutoras la contemplaron con admiración. Una insinuó haber leído, "en Internet", que "tanta homosexualidad se debe a la superpoblación de ondas que emiten las baterías". Otra trajo a colación los hechos de barrio Ituzaingó, pero después recordó que era "otro problema" (los agroquímicos). Sólo una tuvo el coraje de relacionarlo con la telefonía celular. "Con ese criterio, toda la Torre Ángela tendría leucemia", musitó la mujercita. Y agregó: "Cómo puede ser, que la antena te enferme y el aparato, que uno se lleva al oído o a la cintura, no te haga nada..."
Proliferación. Ahí fue cuando alguien recordó que tener mucho tiempo las laptop sobre las piernas podría disminuir la producción de espermatozoides.
A esa altura, se hizo evidente que somos responsables por el uso y abuso de la electrónica. Pretendemos vivir en un mundo de comodidades, sin pensar en la salud. Cuando la discusión ingresó al ámbito personal, se cambió de tema. Era más fácil culpabilizar a las monjas del achicharramiento genital. Total, la reducción de mentes y conciencias no se nota.
El nuestro es el país sudamericano con más celulares por persona. ¿Cuántos usuarios se preguntan cómo funcionan? ¿Es energía renovable? ¿Las antenas son cancerígenas? En tal caso, ¿cuál sería el reemplazo? Como dice el chiste, vivimos cableados y el día que nos desenchufen, vaya a saber si recordaremos cómo se respiraba y pensaba naturalmente.

