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A los 84, “la” modista de Freyre aún cose vestidos de novia

Dedicó su vida a la costura. Hace poco, confeccionó ocho vestidos para la boda de su nieto, incluido el de la novia. “No puedo estar sin hacer nada porque me aburro. Te empieza a trabajar la cabeza”, dice ella.

02 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
A los 84, “la” modista de Freyre aún cose vestidos de novia
Activa. “Dejé de coser para afuera a los 78 años, pero me dediqué a hacerlo para la familia”, explica Nesbit. Cada tanto, viaja a Córdoba a comprar telas. (Ramiro Pereyra)

Nesbit Edith Yuan (84) lleva el nombre de Edith Nesbit, una escritora inglesa de literatura infantil que tuvo su momento de gloria a fines del siglo XIX. En Córdoba, a la Nesbit local la conocen como "Negra". "Negra" parece 15 años menos de lo que indica su DNI y, dicen quienes la conocen, siempre cultivó un perfil bajo. Le cuesta hablar de sí misma.Su hijo Raúl se encarga de contar que, durante mucho tiempo, fue "la" modista de Freyre, la ciudad del este cordobés, a 24 kilómetros de San Francisco.Nesbit dice que sus logros son fruto de su pasión: la costura.Desde los 14 años, hace ya 70, que hace moldes, corta y cose. Todavía enhebra las agujas a mano porque nunca se acostumbró al enhebrador de la última máquina. Sigue cosiendo. Ahora, por hobby .Su última producción –que realizó en dos meses– fue para el casamiento de Pablo, uno de sus nietos: ocho vestidos de impecable factura, incluido el de la novia, Vicky. Coser y cocinar "Cuando yo era chica, vivía en el campo. Entonces, a las mujeres las mandaban a aprender costura y cocina", cuenta. Cursó hasta tercer grado en una escuela rural, pero nunca terminó la primaria."Cosí toda la vida. A los 18, fuimos a vivir al pueblo. Cosí hasta que me casé. Después, mi suegro me regaló una máquina a pedal Godeco, fabricada en San Francisco", explica. Cuando nacieron sus hijos dejó unos meses, pero siempre volvía a las telas y a los hilos.La historia de "Negra" es similar a la de tantas mujeres anónimas del interior y de la ciudad, varias inmigrantes europeas del siglo pasado, que dedicaron su vida a la costura.Su primera maestra fue una mujer de Morteros, de apellido Ferrero, que vivía en una de las viejas cremerías de la pampa gringa. Después, Nesbit fue despegando sola."Trabajaba como modista. Era una de las dos o tres del pueblo, pero la tarea de modista estaba muy subestimada, no se cobraba bien. Le decíamos: 'vení a Córdoba que te vas a llenar de plata'", bromea su hijo Raúl. Pero Nesbit no se movía de Freyre."Si cobrabas de más, perdías la clienta", dice "Negra". A veces no le pagaban o lo hacían en cuotas, a largo plazo. Con los años, asegura Raúl, se transformó en "la" modista del pueblo. Una apreciación que a Nesbit todavía la sonroja."Dejé de coser para afuera a los 78 años, pero me dediqué a hacerlo para la familia", explica la mujer. Después del último casamiento, en abril, Yuan se quedó sin telas y viajó a Córdoba para comprar más. "No puedo estar sin hacer nada porque me aburro. Si no tenés nada que hacer te empieza a trabajar la cabeza", asegura. La fiesta del pueblo Las dos hermanas Yuan aprendieron a coser desde muy jóvenes. Pero Nesbit fue quien se quedó en Freyre, mientras su hermana se instalaba en Buenos Aires. Cuando los hijos se mudaron a Córdoba para estudiar, la mujer comenzó a coser más. "Había que laburar", sintetiza.Con sus ingresos y los de su marido, constructor, sacaron adelante a su familia. "Algunas clientas venían con ideas. Yo compraba revistas. Cuando era joven, no había ni televisión y nos guiábamos con revistas de moda. La Burda y otras", recuerda."El momento crucial es el corte de la tela. Antes, lo hacía a la siesta porque requería concentración. Es que estás trabajando sobre algo que no es tuyo y no podés equivocarte", sostiene."Ni idea la cantidad de ropa que cosí en mi vida", dice. Y agrega: "Cuando había un acontecimiento, una fiesta, había que terminar las costuras y me pasaba las noches sin dormir. Se levantaba mi esposo a la mañana y me preguntaba: '¿qué hacés todavía en la máquina?'". El tapado de mayo El desfile del 25 de Mayo en Freyre era "la" celebración y, la ocasión perfecta para que las mujeres estrenaran un tapado que, muchas veces, no podían usar por cuestiones climáticas. "Siempre tenía que hacer uno o dos para el 25 de Mayo. No sé qué locura era esa, pero me pasaba las noches cosiendo", recuerda.Los bailes de 15, "la fiesta del pueblo" y la Fiesta del Sorgo eran otros eventos. En esas fechas, se ríe, la familia no le podía pedir nada. "He disfrutado de mi trabajo toda la vida", subraya.

Como a los 14

Vestidos para todos en el casamiento familiar.

La primera que se enteró del casamiento de Pablo y “Vicky” fue la abuela “Negra”. La pareja le comunicó la noticia antes que a sus padres. Nesbit confeccionó ocho vestidos para esa ocasión. Comenzó a armar los moldes en enero, para entregarlos en abril. Cosió el de la novia, el de las dos madrinas, el de su hija, el de sus nietas, el de ella y el de otra nuera. Para el casamiento de sus otros dos nietos, realizó todos los vestidos de la familia y por duplicado.

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