Lo que no muestran los folletos de Córdoba
La Municipalidad y el Gobierno provincial promocionan la ciudad de Córdoba con fotos de lugares en perfecto estado. Pero la realidad es que no están tan lindos como aparecen en la folletería. Para comprobarlo, recorrimos los íconos turísticos de la Capital.
No todo lo que brilla es oro, dice el refrán popular. La Municipalidad de Córdoba y el Gobierno provincial muestran en la folletería turística que ofrecen al visitante los sitios, los monumentos y los edificios más emblemáticos de la ciudad en perfecto estado e iluminados. Pero, pese a que están bastante bien conservados, hay diferencias entre lo que los folletos dicen y lo que el turista encuentra en la realidad.
No se puede responsabilizar únicamente a los gobiernos municipal y provincial. Los mismos vecinos no colaboran, ensucian, rompen o ejercen actos vandálicos contra inmuebles y espacios patrimoniales que se utilizan con fines turísticos.
Las autoridades gubernamentales tratan de recuperarlos y de mantenerlos en buen estado, ya que sirven de “vidriera” para los turistas que eligen conocer la capital cordobesa.

Un relevamiento de La Voz permitió descubrir que existen diferencias entre lo publicado en los folletos turísticos (muestran lo mejor de Córdoba, para alentar a los visitantes a conocer la ciudad) y lo que se observa in situ, al menos en los lugares elegidos para efectuar comparaciones. Esas diferencias aparecen más durante el día que durante la noche.
Elegimos postales clásicas de Córdoba para comparar: plaza San Martín, Catedral, Cabildo, pasaje Santa Catalina, Manzana Jesuítica, Colegio Monserrat, Paseo del Buen Pastor y ciclovía de avenida Yrigoyen.
Manzana Jesuítica
En la Manzana Jesuítica, la iglesia de la Compañía de Jesús está muy bien cuidada, no así sus inmediaciones.

El solado peatonal está en malas condiciones, con veredas rotas y sucias; a veces hay derrames cloacales; sobre calle Caseros suele haber restos de comida y botellas (por la noche); hay venta ambulante; la Facultad de Derecho está empapelada por las elecciones; y las paredes del Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) están repletas de grafitis y deben ser recuperadas, entre otras situaciones.
El Colegio Nacional de Monserrat luce más o menos en forma, en contraste con el futuro Centro Cultural de la Casa de Trejo, que no da buena impresión porque la obra quedó abandonada y está cercada con material ruinoso.
Los folletos turísticos muestran al Monserrat, pero no al edificio de la UNC a medio hacer que está justo al frente.
El turista advierte el contraste cuando recorre esta zona.
Plaza San Martín
La plaza San Martín, por donde pasan miles de personas cada día, está bien mantenida, con canteros con pasto cortado al ras.

Aunque se la limpia periódicamente, hay excremento de paloma en el piso y en los bancos. Por la noche, está bien iluminada. Llama la atención que no haya cartelería identificatoria de los árboles.
Es habitual que se instalen carpas en las inmediaciones del Cabildo para promoción de la salud y eventos puntuales. O suele haber grupos que recolectan firmas por alguna causa.
Además, a veces hay escenarios artísticos y puestos de venta ambulante frente al Obispo Mercadillo.
Catedral y Cabildo
De noche, la Catedral es hermosa: resalta por su buena iluminación y sus muros pintados y restaurados. Pero el cartel con referencias de la iglesia, ubicado sobre el pasaje Santa Catalina está cubierto por grafitis.

El Cabildo se mantiene bien, al menos si se lo observa desde su exterior. En el pasaje Santa Catalina hay faroles rotos.
Paseo del Buen Pastor
El Paseo del Buen Pastor se convirtió en un ícono de la ciudad, en pleno Nueva Córdoba. Está bien conservado en general. Pero algunas fotos de los folletos turísticos no coinciden con la realidad: se ven flores, luces y árboles recién plantados que ya no están. Hasta ciertas horas, el lugar está iluminado, sin embargo La Voz visitó el paseo una medianoche y comprobó que había una oscuridad casi absoluta.
Bicisenda
La bicisenda de avenida Yrigoyen se exhibe en los folletos en buen estado, con separadores de calzada (materiales y plásticos) correctamente instalados y ciclistas pedaleando.
Sin embargo, la realidad indica que el vandalismo acabó con varios de los delineadores plásticos y los divisores de material.


