"Lo que estoy viviendo después de la operación me parece un sueño"
La melliza se recupera satisfactoriamente luego del trasplante pulmonar. Está contenta porque podrá ver a Talleres en la cancha. Enviado especial.
Enviado especial a Porto Alegre, Brasil. Estremece ver que ese cuerpito enjuto encierre dentro de sí tanta fortaleza de ánimo y ganas de seguir peleando contra los infortunios, con fe y esperanza inexpugnables. Maribel está sentada a 45 grados en la cama de la terapia intensiva del Hospital Pereira Filho. Se recupera satisfactoriamente del trasplante de lóbulos pulmonares al que fue sometida el miércoles pasado en este establecimiento, uno de los siete que integran el complejo sanitario Casa de Misericordia, de Porto Alegre.Me recibe con una sonrisa cálida y mirada iluminada. El gesto, encantador, me provoca una vibración fugaz, como una marabunta de hormigas invisibles que corren desbocadas por mi espalda."¿Usted es el señor de La Voz del Interior?", me sorprende sin darme chance a nada."Tenía ganas de conocerlo porque Marisol me contó que había venido un periodista de Córdoba y no sabía quién era", hilvana con voz débil pero clara, mientras bebe a sorbos espaciados una taza llena de café con leche. Una tostada untada con queso descremado y dulce, y una botella con agua mineral, completan el desayuno de este su primer domingo de aires nuevos.No quiero preguntarle nada en especial, sólo escuchar lo que quiera contarme. Creo que adivinó mi intención. "Lo que estoy viviendo después de la operación me parece un sueño", suelta y luego de tomar aire por la boca, agrega: "Me duele un poquito la herida pero estoy contenta porque ahora, cuando me acuesto boca arriba, puedo respirar bien y no me falta el aire; estoy saturando (el oxígeno) al 100" por ciento.Recuerdo que esa referencia indica que los pulmones que recibió de sus padres funcionan a pleno. Me lo dijo el viernes José Camargo, el facultativo especialista en cirugía torácica que encabeza el equipo médico que operó a la jovencita cordobesa, de 19 años cumplidos el 17 de enero pasado. Volver a Córdoba. "No veo las horas de salir de aquí y volver con mi familia a Córdoba, extraño mucho a los míos", comenta en un tono que mezcla júbilo y melancolía. Es consciente de que, para concretar ese deseo, debe esperar un poco. "Me dijeron que tengo para dos o tres meses de recuperación aquí en Brasil; ojalá se pasen volando", se ilusiona.La relación apasionada con el club de sus amores aumenta el afán por retornar pronto a su hogar de barrio Jardín Hipódromo. "Ahora voy a poder ir a la cancha a ver a Talleres. Me dijo mi hermana que está ganando todos los amistosos de la pretemporada; pueda ser que este año ascendamos", se entusiasma la joven.Se queda callada cuando le cuento que soy hincha de Instituto desde niño. Me mira con picardía y me da la sensación, por un instante, de que reprime el deseo de gastarme alguna broma.Otra de las razones de Maribel para regresar a Córdoba es empezar a cursar la carrera de periodismo deportivo. Una empresa telefónica le otorgó una beca para que estudie en un instituto privado de nivel terciario de la ciudad. Correspondencia. Me recuerdan que a las 8.30 termina el horario de visitas. Faltan tres minutos. Maribel se apura y me dice, con lágrimas en los ojos: "Tengo muchas ganas de ver a mi mamá". Pese a estar internada en la misma sala de terapia intensiva que sus padres Mariana y Ernesto, a siete metros de distancia, más o menos, Maribel aún no ha podido verlos desde el día de la operación. Ella está aislada. Sin embargo, madre e hija se las arreglan para comentarse las novedades. "Ma: estoy bien, me pica la espalda. Y siento un poco de moco, pero no puedo toser, saturo 100, y cuando me acuesto boca arriba, no me agito", es lo primero que le hizo saber la joven a su mamá a través de una nota manuscrita que le llevó una de las médicas del servicio. "Hasta mañana. Bessos (sic) al pa! ", concluye la breve esquela."Bueno hija. Si vas a sentir moco es natural. Yo también. Y vas a estar muy bien", le respondió su madre de la misma manera. "Tu pa está dormido. Un besote!", cierra la nota la mamá con el dibujo de una carita sonriente como punto final. Ni bien piso la vereda del hospital, pienso en mis hijos y los llamo por teléfono. Me atiende, casi dormido, el de la misma edad que las mellizas Oviedo. Se enoja por mi falta de tino, pero se presta a la conversación. Me siento un tipo dichoso.
Esperan novedadesApross. Hoy habría novedades sobre la gestión que la familia Oviedo lleva adelante ante Apross, a través del Consulado argentino en Porto Alegre, para que cubra los costos de un concentrador domiciliario de oxígeno y de las cargas de la mochila portátil para que Marisol, la hermana melliza de la joven trasplantada el miércoles último, pueda recibir el alta médica y mudarse al hotel con su familia.

