El laberinto que revictimiza a Nora
Muy pocos hechos judiciales han tenido tanta repercusión en esta provincia como la muerte de Nora Dalmasso. Para el fiscal, el viudo contrató a sicarios
“A mi hija la han matado por venganza; y al que la mató no lo van a encontrar, porque ese hombre no es de acá, lo han mandado de otro lado”. Son palabras de Nené Grassi, la madre de Nora Dalmasso (51). Fueron dichas en diciembre de 2006, apenas un mes después del homicidio que sacudió a Río Cuarto y que ocupó la atención del país.
Cuando se están por cumplir largos 13 años del asesinato, un fiscal (el quinto que tuvo el caso) resuelve elevar la causa a juicio con la figura de un “crimen por encargo”. La hipótesis que la madre pronunció, con más intuición que datos, se pone de pie.
El crimen se convirtió en un laberinto. A cada paso, el itinerario judicial se hizo más intrincado y tortuoso. Por acción u omisión de unos y de otros, varias veces dio marcha atrás y otras tantas transitó por caminos repetidos. Desde casi siempre, lució inmerso en la impunidad y en el descreimiento.
Con condimentos de muerte, poder, dinero y sexo, se convirtió para muchos en un guión de novela y en una ventana para husmear, sin pudor, en lo ajeno. A Nora –también hay que decirlo– la volvieron a matar durante años ciertas coberturas periodísticas ancladas más en el morbo que en el expediente judicial.
Muy pocos hechos tribunalicios han tenido tanta repercusión en esta provincia. Tras tanta intriga, abuso, impericia e impunidad, la necesidad de su esclarecimiento termina siendo una deuda que, a esta altura, no es sólo del Poder Judicial.
En 13 años, la muerte de Nora tuvo cinco fiscales, tres imputaciones fallidas, cinco hipótesis centrales, decenas de peritajes, estudios del FBI, denuncias de aprietes y de dádivas, renuncias políticas, escuchas de los servicios de inteligencia, muchas nulidades y varios apartamientos.
Por eso, la novedad del envío del caso a juicio pasa a ocupar el Primer plano de esta edición. Para profundizar en el laberinto que llevó a esta instancia.
Algunos la verán como una oportunidad para acercarse a la verdad; otros, como un capítulo más de una serie interminable de incidentes judiciales orientados a retrasar el esclarecimiento del caso.

