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La viuda de Barral dice que la obra no fue para Yrigoyen

Consuelo Gramauer, la viuda de Alberto Barral, desmiente a la Fundación de Arte Maestro Roberto Viola. Y ofrece un punto de vista que, de ser cierto, demostraría que las esculturas no tienen nada que ver con un homenaje al presidente Hipólito Yrigoyen.

05 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
La viuda de Barral dice que la obra no fue para Yrigoyen

Consuelo Gramauer, la viuda de Alberto Barral, desmiente a la Fundación de Arte Maestro Roberto Viola. Y ofrece un punto de vista que, de ser cierto, demostraría que las esculturas no tienen nada que ver con un homenaje al presidente Hipólito Yrigoyen."Eran muy amigos. Viola –sostiene– era el que estaba bien relacionado, el negociante, el que conseguía los trabajos; y Barral era el que hacía las obras y era un mal comerciante. Viola era buen pintor, pero no era escultor".Gramauer dice que el proyecto que Viola ganó en la ciudad de Paraná para hacer el homenaje a Yrigoyen "se pinchó cuando apenas estaban hechas una o dos figuras de piedra. No entró más dinero, Viola abandonó el tema, y llegaron a un acuerdo para que él se llevara el dinero y Barral se quedara con las piedras".Ella cuenta que las piedras eran seis. La más grande, destinada a ser la cabeza de Yrigoyen que presidiría el monumento, habría tenido un insólito final. "La cabeza había comenzado a ser tallada con un perfil en escorzo, como sobresaliendo de la piedra. Pero Barral destruyó ese sobrerrelieve y la piedra se entregó a los hermanos Ormaechea, los dueños del taller de marmolería de barrio Alberdi donde se hacían los trabajos. La cortaron en trozos para hacer lápidas o mesadas de cocina. Las otras cinco que quedaron las talló Barral como un homenaje a la ciudad de Córdoba, que lo había recibido tan bien cuando él llegó escapando de la Guerra Civil".Este testimonio de la viuda de Barral es apoyado por el escultor y poeta Antonio Cataldi, alumno de Barral y autor de un poema sobre su maestro. Participó en el cincelado del más grande de los menhires, el que muestra a una pareja abrazada y con una rama de roble o laurel. Cataldi sostiene una fotografía de esta pareja, en cuyo reverso Barral escribió: "Pareja de viejos serranos. Campo argentino. Fuerzas telúricas de la tierra argentina"."Las esculturas –dice Cataldi– las hizo como homenaje a Córdoba, no a Yrigoyen. Así me lo dijo. Barral no era un picapedrero como lo quieren mostrar. Era un profesor", dice, y muestra fotos del español sosteniendo las tallas de una cabeza de niño y de un búho. Federico Bordese, escritor cordobés que dice estar preparando una publicación sobre Barral, también afirma que las obras no son de Viola. "El proyecto de Yrigoyen quedó trunco porque no hubo más dinero y Barral decidió darle otro uso a las piedras".