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La tragedia como motor del control público

Murió una nena por un accidente en un parque. Se trata de una verdadera tragedia para esa familia que había permitido que la niña fuese con una amiga a pasear sin el control de un adulto, y también para la idea de espacio público y el concepto de apropiación social de esos lugares. 

21 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
La tragedia como motor del control público

La muerte de Selene, la nena de 12 años que se golpeó la cabeza contra una de las barandas colocadas para impedir la práctica de "culipatín" mientras se deslizaba por una de las partes más altas del techo ondulado del Centro Cultural Córdoba, puso otra vez a la tragedia en el lugar de motor de los controles públicos. Se trata de una arraigada costumbre nacional. Desde ayer por la mañana –las autoridades se enteraron del accidente a través del diario, que ayer informó sobre el gravísimo estado de Selene–, hay policías impidiendo por completo el acceso a esa rampa que tiene un desnivel de casi siete metros y que fue pensada "con carácter lúdico, para la apropiación colectiva y el encuentro entre la ciudad y su parque más antiguo", según la descripción oficial del proyecto.Murió una nena por un accidente en un parque. Se trata de una verdadera tragedia para esa familia que había permitido que la niña fuese con una amiga a pasear sin el control de un adulto, y también para la idea de espacio público y el concepto de apropiación social de esos lugares. Los chicos cordobeses amaron esa enorme pendiente de manera instantánea. Parecía una rampa, invitaba a tirarse, resbalaba y era gratis. Fue inaugurada en octubre de 2014. En enero de 2015, publicamos una nota titulada "El techo más divertido para los chicos". Todavía no había voces que alertaran sobre el peligro que suponía esa práctica. Las advertencias llegaron luego, tras la evidencia de numerosos casos de golpes y fracturas. Después vinieron los carteles con prohibiciones. Más tarde, la pintura antideslizante –objetada por los arquitectos que idearon la obra– y luego las barandas antiavalancha, instaladas cuando todo lo demás no dio resultado. Una de esas barandas resultó fatal.Hoy informamos sobre los controles policiales posteriores a la tragedia, sobre una medida de seguridad que estaba prevista en el proyecto original y no se ejecutó, y sobre la disposición de los arquitectos que diseñaron la obra para buscar soluciones más sostenibles que una custodia policial que impida el acceso a un "lugar de encuentro". Esperamos informar pronto cuáles serán esas medidas, y cómo hará la Provincia para garantizar una apropiación civilizada y segura de ese espacio pensado como hito urbano y devenido en escenario trágico.