“La solución no es hacer más diques, sino respetar la naturaleza”
La provincia sufrió tres tipos de inundaciones y para ninguna de ellas se justifica una megaobra, dice el especialista Santiago Reyna.
Repentinas en las Sierras Chicas, anunciadas en la cuenca del Ctalamochita y persistentes en el nordeste provincial. Córdoba sufrió tres tipos de inundaciones provocadas por diferentes causas. Según Santiago Reyna, ingeniero especialista en hidrología y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, cada una requiere soluciones puntuales, pero ninguna una megaobra."Las inundaciones torrenciales como la ocurrida en las Sierras Chicas son rápidas. Erosionan y rompen. Pueden tumbar algunas casas y provocar ingreso de agua en otras. Hay que limpiar, secar y reemplazar el mobiliario, pero allí termina el problema", explica.Y agrega: "En las Sierras Chicas y Punilla se ha construido sobre los paleocauces (antiguos ríos) e incluso sobre los cauces, más allá de que estén o no por fuera de la línea de ribera. Este boom de la construcción coincidió con un período seco, sin inundaciones".Durante la creciente, los cauces acotados por la urbanización y los puentes, se taponaron con lo que arrastró el agua. El cauce desbordó y escurrió por los antiguos cauces."Estos eventos anormales ya son más frecuentes que décadas atrás. En 2000 hubo una inundación fuerte en el noroeste de la ciudad de Córdoba que dejó sin agua a la mitad de la población. En 2008 se inundó Villa Allende. Tres inundaciones en un sector en 15 años. Son eventos extraordinarios pero cada vez más frecuentes", explica. Inundaciones fluviales En la cuenca del Ctalamochita la inundación fue del tipo fluvial, como las que ocurren en el río Paraná. Son eventos anunciados, por lo que se pueden tomar medidas antes de que llegue el agua. "El problema es que en algunas partes de la cuenca, el río está más arriba que las ciudades, con lo que es difícil desaguar e incluso los desagües pueden funcionar en sentido inverso y facilitar el ingreso del agua", advierte Reyna.Según el ingeniero, hay que definir qué parte de la planicie de inundación ocupada hay que proteger y en que parte hay que evitar que se construya por estar en una zona de alto riesgo.Y ejemplifica con lo que se hizo en Córdoba sobre las márgenes del Suquía. Hace unos años se fijó un caudal de riesgo hídrico. Con un crédito del BID se trasladó a todos los que estaban dentro de esta zona."Por eso no ha habido ningún accidente grave en la ciudad de Córdoba. Esta medida debería tomarse en todas la localidad construidas sobre un curso de agua", sostiene. Aunque aclara: "No se puede lograr que la Provincia se invulnerable a las inundaciones. Aun respetando la línea de ribera, muchas zonas se pueden inundar". Inundaciones pluviales Por su parte, las inundaciones pluviales son producidas por el agua de lluvia en planicies con poco declive. Son más complicadas porque el agua tarda mucho en escurrirse. Esto genera problemas estructurales en todas las construcciones bajo agua y problemas en el sistema cloacal y pozos negros, lo que representa un riesgo sanitario. El ejemplo más reciente es lo que ocurre en Idiazábal. Las causas de estas inundaciones, además de las condiciones topográficas y las lluvias extraordinarias, son pequeñas intervenciones humanas que embalsan el agua, como bordos y terraplenes, y otras que se transforman en ríos, como caminos erosionados."También influye el cambio en el uso del suelo que se realizó en la zona periférica. Por ejemplo, campos con canales ilegales o sin lagunas de detención", detalla el ingeniero. Soluciones Reyna sostiene que para prevenir cada tipo de inundación se pueden tomar medidas estructurales y no estructurales. "La gente siempre piensa en las primeras, reclama más diques y defensas. Pero la realidad es que en Córdoba no se pueden hacer más diques. El río Ctalamochita ya tiene seis y Sierras Chicas tampoco admite más represas", asegura.A su vez, canalizar un curso de agua, crear grandes defensas o trasladar todas las viviendas ubicadas en las costas de los ríos son obras costosísimas."Sobre la amenaza podemos hacer poco porque no podemos manejar las lluvias, aunque sí podemos trabajar en nuestras vulnerabilidades. Cuidar la cuenca. Evitar los desmontes, el sobrepastoreo y los incendios, en especial, en las cuencas que generan inundaciones torrenciales, como en Sierras Chicas, para disminuir el caudal y la velocidad con la que baja el agua", comenta. Y advierte que cada localidad debe crear un protocolo para analizar sus vulnerabilidades: qué construcciones habrá que trasladar, a dónde mejorar las defensas o crear lagunas de detención."Aunque a veces es más importante cómo se informa, qué instituciones actúan y la capacitación del personal que las obras estructurales", afirma.
Posibles represas
Pocas alternativas. En la provincia casi todos los ríos tiene diques. En los que no hay, el costo de hacer una represa y el daño ambiental y turístico no justificaría la obra, dice Reyna (foto).
Cuesta Blanca. Hace 20 años se proyectó construir un dique en Cuesta Blanca sobre el río San Antonio, afluente del lago San Roque. Tras una fuerte polémica, fue desestimado por el impacto ambiental y paisajístico que generaría río abajo.
Anisacate. Es el único río sin dique y con un caudal importante. Es uno de los afluentes del río Xanaes (Segundo).
Soto. Otro río que podría sumar un dique es el Soto, en el departamento Cruz del Eje, con el objetivo de alimentar el riego.

