La pelea de una madre por más sitios de rehabilitación
Es la mujer que denunció a su hijo para que lo obligaran a tratarse. Busca apoyo para construir un "hogar" estatal que contenga a los chicos adictos sin recursos.
Todos los días, María pasa de la desesperación al coraje. De la lucha a la impotencia. Para esta mujer, el drama de tener un hijo adicto a las drogas se hizo carne. Desde hace ya varios años, esta madre que cría en soledad a sus hijos pelea por recuperar a uno de ellos. Para que regrese aquel niño inocente en lugar de este adolescente atormentado que una noche, con la respiración aturdida, le susurró que ya no quería vivir más, que no era justo que ella sufriera por él.
La mujer está dispuesta a todo para recuperar a ese chico que sonreía antes de que su rostro se ensombreciera por el consumo indiscriminado de pastillas, marihuana y cocaína. Al igual que sus amigos del barrio, pronto abandonó la escuela, y sin un empleo, comenzó a incursionar en lugares peligrosos. Su madre ya no sabe las veces que fue a una comisaría o a la cárcel de Bouwer para pedir por él, acusado de algún robo.
En junio del año pasado, la mujer le pidió al comisario de su barrio que arrestara a su hijo, para que fuera judicializado y obligado a someterse a un tratamiento.
Su idea sirvió poco. El muchacho fue internado en el Instituto Provincial de Alcoholismo y Drogadicción (Ipad), un centro que está colapsado desde hace tiempo. "Lo único que hicieron fue doparlo para que no molestara", se queja la mujer.
Al final, vendió el auto familiar y se lo llevó a un centro de rehabilitación privado, donde pagó 13 mil pesos por mes. Noventa días después, el joven volvió a su casa. "Se terminó el dinero", explica la mujer.
Para ellos. El calvario y la larga rutina por una rehabilitación que no llega la llevaron a pensar en los otros adolescentes como su hijo que deambulan por la ciudad. Hace casi 12 meses proyectó un "hogar" estatal para contener a los chicos adictos sin recursos para afrontar una rehabilitación privada. "El proyecto se basa en la mala experiencia que tuve con mi hijo, y cuando me tocó el horror le prometí a él y a Dios que iba a intentar hacer algo por tantos hijos que vi sufrir; los padres en esto estamos solos, y con ninguna posibilidad de salir", refirió.
La idea se trata de un "Colegio-Hogar de reorientación y educación integral". La premisa es brindar un espacio con características de "centro interdisciplinario" a las familias con hijos en estado vulnerable, consumidores de drogas y desertores de escuelas.
El proyecto, que excluye a aquellos jóvenes con problemas muy graves de consumo, plantea que en ese "hogar", además del apoyo clínico y terapéutico, los adolescentes cursen el secundario completo, con una orientación en oficios para que puedan egresar con alguna posibilidad laboral. Estaría coordinado por los ministerios de Salud y Educación.
Este "hogar-escuela", propone la madre, es una alternativa para paliar la deficiente atención estatal. "No hay lugar, el gobierno se lava las manos, el Ipad está colapsado por lo que se derivan algunas atenciones a ONG privadas, pero no se hace nada nuevo; es una bomba de tiempo", denuncia.
Aunque en todos estos meses ha presentado el proyecto a diferentes diputados nacionales y legisladores provinciales, ella dice que no conserva muchas esperanzas de que alguna vez se concrete. "Todos me dijeron que era muy buena idea, que se iban a comprometer en aprobarla, pero después no pasó más nada", se queja la madre sin saber qué más hacer por su hijo y los otros chicos que no encuentran salida al consumo de las drogas.

