“La pasión por el tango me mantiene viva”
Pabla "Pituca" Avendaño (81) conduce desde hace casi 25 años el programa “El tango y sus amigos”, en Radio Sur. Perdió a dos hijas, una es desaparecida de la última dictadura militar y la otra murió en un siniestro vial. Comenzó a trabajar a los 7 años en la casa de una familia.
La habían llamado de la radio comunitaria para que invitara a los vecinos de Villa El Libertador a sumarse al reclamo de la construcción de una escuela secundaria para el barrio. Con un grupo de amigos, militaba esa causa y promovía, a la vez, una cruzada para llevar asfalto y gas natural a esa populosa barriada del sur de la ciudad de Córdoba.
Cuando entró al estudio de la emisora, la cautivó la música que se propalaba en ese instante. Cerró los ojos e hizo silencio para disfrutar el momento. Sonaba La yumba, de Osvaldo Pugliese.
“Es mi tema preferido y, desde hace casi 25 años, lo escucho todos los días porque es la cortina musical de mi espacio”, resume aquella feliz coincidencia Pabla Teresa “Pituca” Avendaño (81).
El locutor Alberto Dipietro Micca fue quien impulsó el encuentro. Él conducía El tango y sus amigos, programa que nació con la Radio Sur, el 10 de diciembre de 1988.
Casi un año después, Dipietro Micca le ofreció a “Pituca” su lugar frente al micrófono. Ella, gustosa, asumió el desafío y el 8 de agosto de 1989 tomó las riendas del programa para no soltarlas nunca más.
Desde entonces, comparte con la audiencia las mejores expresiones de ese género musical y la biografía de quienes lo nutrieron con aportes autorales o interpretativos, de lunes a viernes de 20 a 22, en el 90.1 del dial.
Un sucucho en el sur
“Cuando entré a Radio Sur por primera vez, funcionaba en un sucucho con un excusado al fondo”, cuenta “Pituca”, mientras gime el fuelle de Aníbal Troilo “Pichuco” en Quejas de bandoneón como telón sonoro.
Además de la audición diaria, el último domingo de cada mes, al mediodía, el programa se hace con público en el salón de la emisora de Villa El Libertador, que pertenece al Centro de Comunicación Popular y Asesoramiento Legal (Cecopal). “Es a la canasta y los amigos vienen a disfrutar de actuaciones en vivo, comparten la comida, bailan, cantan... son encuentros hermosos”, se emociona.
El espacio cubierto donde tiene lugar la cita mensual lleva el nombre de Juana del Carmen Avendaño de Gómez, su hija mayor.
Juana era maestra en una escuela urbano-marginal de barrio Mirizzi de la ciudad de Córdoba. A poco de cumplir 28 años, el 15 de mayo de 1976, mientras almorzaba en la casa de su madre, fue secuestrada por un grupo comando y traslada al centro clandestino de detención La Perla, camino a Villa Carlos Paz. Figura en la lista de desaparecidos durante la última dictadura.
Punto de partida en el norte
“Pituca” Avendaño nació en San José de las Salinas, el 10 de agosto de 1932. La criaron sus abuelos Rosario Nieto y Tristán Avendaño.
“Mamá Rocha –como llamaba a su abuela– tenía como pensionistas a los trabajadores ‘golondrinas’ que llegaban al pueblo para la cosecha de la sal”, recuerda de su niñez.
“Les preparaba comidas y el yerbiau (mate cocido) y nosotros se los llevábamos al campamento”, evoca la mujer sobre aquellos días.
De ella –dice– heredó la vocación servicial y el amor por la expresión musical rioplatense.
“A la vieja le encantaba bailar el tango y llegó a ganar concursos en Ischilín”, asegura.
“Tengo imágenes borrosas de mamá Rocha escuchando música, sentada al lado de una vitrola o algo así”, comenta entornando los párpados.
“Viéndola a ella aprendí a bailar desde chiquita y lo hice hasta que el Chagas me puso freno”, dice risueña.
–¿Adónde iba a bailar?
–A los 7 años, una familia bien acomodada me trajo a Córdoba como ‘sirvientita’. Vivía en la avenida Hipólito Yrigoyen 131. Como a los 14 años, las muchachas mayores me empezaron a llevar con ellas o me escapaba a una milonga en calle Belgrano al 700. También conocí El Bar de la Familia, El Avenida, El Parquecito de la Cervecería Río Segundo y el Pabellón de las Industrias, en el Parque Sarmiento, que se quemó hace como 50 años (N de R: en 1965). En aquella época estaba lleno de tanguerías y las radios traían orquestas y cantores consagrados para que actuaran en vivo ¡Eran tiempos gloriosos!
–¿Qué lugar ocupa el tango en su vida?
–La vida ha sido mezquina conmigo y me ha dado golpes durísimos. En 2000 también perdí a mi hija menor en un accidente de autos y como me pasó con Juana, quedé hecha una piltrafa. Pero no podía darme el lujo de bajar los brazos. Me levanté de esas y otras caídas y seguí al frente. Por eso siempre digo que la radio me ayudó a ponerme de pie y el amor por el tango me mantiene viva.
Música y músicos
En el programa El tango y sus amigos se pueden escuchar tangos y las biografías de quienes lo nutrieron con aportes autorales o interpretativos, de lunes a viernes de 20 a 22, en el 90.1 del dial. La yumba, de Osvaldo Pugliese, es el tema que usa de cortina musical.

