La lucha entre la dignidad y la indigencia en el noroeste
Un abismo separa al centro de los barrios de esta ciudad del noroeste provincial.
Cruz del Eje. Un abismo separa al centro de los barrios de esta ciudad del noroeste provincial. San Antonio, La Curva, Villa Ellaine y Leopoldo Herrera se debaten con la realidad de familias que luchan entre la dignidad y la indigencia. Mientras, en el centro, la ciudad crece. Producto del decaimiento comercial del campo y la mano de obra ociosa que no encontró cabida en otro lugar, las economías familiares se fueron a pique. En muchos casos, las comunas se transformaron en páramos y comenzó el éxodo en busca de oportunidades.Roxana Rojas arribó hace dos años desde Jesús María. La mujer, su esposo, su suegro y seis de sus ocho hijos se afincaron en Leopoldo Herrera, en una habitación de cuatro por cuatro, sin agua corriente ni baño. "Nos arreglamos como pudimos, nos ayudaron para una pieza más y hace pocos días logramos tener el baño con los elementos esenciales", cuenta. El marido acopia arena y ella hace artesanías. "Intentaré traer a mi dos hijos mayores que están en San Francisco del Chañar: es el lugar que quiero para criar a mis chicos", dice.Es la historia de muchas familias, que se afincan en terrenos sin títulos registrales a la vista, acceden a algunos servicios esenciales y una infraestructura precaria para subsistir. Luego acceden a una serie de planes asistenciales. "Notamos un deterioro grandísimo, la invasión de 'plásticos' con planes asistenciales de todo tipo destruye gradualmente la cultura del trabajo: no hay mano de obra para las cosechas ni para la construcción, es más fácil hacer la cola en los bancos", reflexionaron desde la Fundación Manos Solidarias.

