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La fiscal del caso Noble ahora es devota del “Maestro Amor”

Luego de jubilarse, la exfiscal se instaló en la comunidad de los seguidores de Ocampo y lo defendió con la publicación de una solicitada. Dice que el gurú no cometió delitos.

14 de diciembre de 2014 a las 12:02 a. m.
La fiscal del caso Noble ahora es devota del “Maestro Amor”
Rita Molina. Fue hasta hace poco fiscal de San Isidro (Perfil.com).

La fiscal federal que llevó adelante durante una década la causa en la que se investigaba la identidad de los hijos adoptivos de la directora del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble, es actualmente una de las más entusiastas devotas de Ricardo Javier Ocampo, el gurú riojano conocido como “Maestro Amor”.

Semanas atrás, este fue condenado a 14 años de prisión por los abusos sexuales contra dos adolescentes, y Rita Molina, quien hasta hace poco tiempo fue fiscal federal de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, sorprendió con la publicación de una enorme solicitada de apoyo en el principal diario de Catamarca, el mismo día en que comenzaba el juicio contra él, el pasado 4 de noviembre.

Una gran defensora

En esa publicación, la exfiscal elogió a Ocampo como “un ser coherente en su manera de pensar, decir y hacer”, que permanentemente motiva “a practicar el servicio desinteresado al prójimo” y a “lograr la propia evolución espiritual”.

Molina también informó que ahora ella es integrante de la Fundación de la Bienaventuranza, organismo que motoriza iniciativas sociales y donaciones en la zona de la provincia de Catamarca donde se instaló Ocampo con sus seguidores. Esta fundación fue usada en los últimos años por el gurú para cambiar su imagen pública, tratando de conseguir que lo vean más como un benefactor social y dejen de acusarlo de ser el líder de una secta.

En sus esfuerzos para defender al Maestro Amor, la exfiscal puso en duda el accionar de la Justicia catamarqueña en la causa de los abusos sexuales.

“No puedo obviar manifestar –indicó en la solicitada– que me llama la atención el excesivo tiempo transcurrido para sustanciar las imputaciones”.

Molina también intervino en entrevistas periodísticas con medios catamarqueños, repitiendo en todas que Ocampo es un ser especial y bondadoso.

Siempre resaltando su condición de exintegrante del Poder Judicial, Molina afirmó en varias ocasiones que ella “investigó” a Ocampo y, finalmente, llegó a la conclusión de que el gurú riojano no cometió delito alguno.

Conmovida y alarmada

“Desde que inicié el ejercicio de mi profesión como abogada, durante casi 30 años –se presentó Molina en su solicitada ante los catamarqueños– encaminé mi actividad a la lucha contra el delito y el esclarecimiento de la verdad. Siendo fiscal federal del partido de San Isidro, tomé conocimiento, a través de diferentes amistades, de la existencia de un maestro espiritual llamado por sus seguidores Maestro Amor”.

En realidad, Molina jamás investigó judicialmente al gurú instalado en Catamarca, ya que ella trabajó siempre en otra jurisdicción, San Isidro, y no se conoce que haya recibido o dado curso a denuncia judicial alguna contra Ocampo. Igual, en su publicación a página completa en el diario El Ancasti dijo que en 2009, al escuchar sobre las denuncias contra el gurú, se sintió “conmovida y alarmada” y se propuso “investigar más profundamente quién era el Maestro Amor, desde su estilo de vida, su entorno, bienes y principalmente el contenido de sus enseñanzas”.

Según contó el diario Perfil en una nota de 2011, antes de acercarse a Ocampo la fiscal ya estaba inmersa en una búsqueda de experiencias espirituales. Yoga, meditación, pilates y un grupo de energía positiva que seguía la filosofía de Pitágoras, se contaron entre sus incursiones previas. Luego se inscribió en un seminario de artes marciales que el Maestro Amor dictaba en Catamarca. Tanto le gustó, que luego de jubilarse se instaló en esa provincia.