La emotiva historia de las mellizas separadas durante casi 80 años
Una de ellas creció con su madre biológica, pero la otra fue dada en adopción. Se encontraron tras una búsqueda a través de Internet, avisos en un diario y padrones electorales.
Dos mellizas británicas se conocieron casi 80 años después de haber sido separadas al nacer, y sin que una de ellas supiera de la existencia de la otra a lo largo de toda su vida.
La increíble historia, difundida por la BBC, se remonta a 1936, cuando la cocinera doméstica Alice Lamb, de 33 años, dio a luz a mellizas en la localidad inglesa de Aldershot. Las llamó Elizabeth y Ann.
El padre de las niñas las abandonó. Alice no podía hacerse cargo y decidió darlas en adopción. Como Elizabeth tenía escoliosis, temió que ninguna familia la recibiera, por lo que se quedó con ella y entregó en adopción a Ann.
Una vida separadas
La pequeña Ann creció en Inglaterra creyendo ser hija única. En tanto, cuando era adolescente, Elizabeth supo que tenía una hermana melliza. Tiempo más tarde se casó con un paracaidista estadounidense, con quien se mudó a Oregon, Estados Unidos.
Pero fue Ann, la melliza que no sabía de la existencia de su hermana, quien sin saberlo hizo los movimientos necesarios para conocer a su melliza.
Cuando su madre murió, Ann fue a la oficina del registro para conseguir una copia de su certificado de nacimiento. Fue ahí donde constaba que su madre biológica era Alice Lamb y quiso saber más de ella. Por eso le encargó a su hija menor, aficionada a la genealogía, que averiguara algún dato sobre su madre biológica.
La hija puso un aviso en el diario local, hizo varias búsquedas en Internet y hasta consultó padrones electorales. Fue así como logró saber que Alice Lamb había muerto, pero una hija suya vivía en Estados Unidos y tenía una hermana melliza.
El encuentro
Enterada de la noticia, Ann le escribió a Elizabeth. "Te estoy escribiendo porque estoy buscando una conexión familiar", decía la carta. Al instante, Elizabeth supo que se trataba de la hermana melliza que sabía que tenía.
Después de eso, siguieron varias llamadas y el esperado encuentro entre las hermanas.
"Quiero pasar tiempo con ella para que me cuente cosas sobre nuestra madre y que me explique cómo era ella de pequeña, para ver si nos parecemos. De momento, ya sé que tenemos algo en común. Mi marido se llamaba Jim y el suyo también", dijo Ann.

