La Casa del Che, una atracción turística, más allá de las ideologías
En Alta Gracia, el museo creado en la vivienda que habitó Ernesto Guevara de niño crece en visitantes. En verano, se mezclan los que llegan con excursiones de paso con los que tienen interés en su historia.
Alta Gracia. El Museo del Che Guevara es uno de los espacios culturales más elegidos por los turistas en Alta Gracia. Junto a la histórica estancia jesuítica, ya es un ícono que identifica a esta ciudad.Por año, la casa que habitó Ernesto Guevara de la Serna en su niñez y adolescencia, y que el municipio transformó en un oportuno museo, recibe hoy a cerca de 60 mil visitantes. Un diez por ciento son extranjeros, atraídos por ese personaje histórico de fama internacional.En verano, los visitantes son más. A los que llegan por su cuenta, atraídos por la identificación o curiosidad por la vida del Che, se suman los que integran los que realizan recorridas "exprés", en el marco de city tours por la ciudad, organizados por agencias de viajes y excursiones. En ese marco, este museo es uno de los sitios recorridos por muchos turistas que, en su mayoría alojados en Carlos Paz, hacen una excursión de paso por Alta Gracia y región.
“Nos vamos...”
“Se nos va la combi”, fue la respuesta más reiterada de los turistas que ingresaron al Museo del Che en la mañana de este martes, y eran consultados por
La Voz del Interior
.
Grupos de 20 personas recorrían el espacio apurados, mirando como al pasar. Una foto en cada sala, alguna consulta a las guías y, en minutos, el “nos vamos” que grita el conductor del vehículo, para cargar a los visitantes hacia otro destino.
“Estamos 15 minutos acá, después vamos a una iglesia jesuítica y estamos otros 15 minutos; después seguimos hasta La Cumbrecita donde nos quedamos tres horas y al final pasamos una hora y media en Villa General Belgrano”, resume Iardena, una joven de 17 años de Buenos Aires, pasajera de una combi que había partido por la mañana desde Carlos Paz.
Las guías suelen recomendar que saquen muchas fotos “para que después puedan ver qué es lo que recorrieron”. Después...
En el mismo grupo, Denise (18) comentó: “Vine de chiquita y no me lo acordaba. Ahora volví con mis amigas. Estamos alojadas en Carlos Paz”. Las jóvenes agregaron que aunque la visita fue rápida les interesaba la historia. “Nos quedamos impactadas por algunas frases del Che pegadas en una de las salas del museo”, dijeron. Es el Che vuelto
graffiti
.
“Me pareció muy lindo. No sabía nada de la vida del Che. Ahora vamos a seguir recorriendo otros lugares, pero no sé dónde nos llevan”, destacó Sonia, turista de Buenos Aires, en otro grupo de paso.
“No sabíamos que había vivido en Alta Gracia, en realidad tampoco sabíamos mucho del Che”, confesó Yamila, también bonaerense y que contrató un
tour
desde Carlos Paz.
Hay otros modos de recorrer el museo. Medardo y Viviana llegaron de Mendoza y en un recorrido turístico en automóvil por las sierras volvieron a Alta Gracia tras visitar el Museo de la Estancia Jesuítica. “Del Che no conocíamos prácticamente nada. Pero queríamos palpar un poco más su historia, queríamos ver cómo era el lugar dónde pisó, se puede vivir de otra forma”, precisó Medardo. En su caso, la recorrida fue pausada, con más lugar para el detalle, la mirada, la consulta.
Y más diferente aún es la visita, aunque minoritaria en verano, de quienes conocen y valoran la historia del líder revolucionario argentino que construyó su fama en Cuba, y que –se percibe– disfrutan de cada objeto, imagen o espacio.

