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Karina Coronel: La injusticia nos duplicó el dolor

Karina contó que el padecimiento de Braian y de la familia “fue doble” porque, además de luchar contra la enfermedad, tuvieron que pelear con la obra social, que no les reconocía beneficios. Murió esperando que la Justicia hiciera lugar a un amparo para su tratamiento

08 de abril de 2017 a las 12:01 a. m.
Karina Coronel: La injusticia nos duplicó el dolor

Karina Coronel, mamá de Braian, movió cielo y tierra para que su hijo sufriera lo menos posible durante la dolorosa enfermedad que le tocó padecer. Lo acompañó en la esperanza, cuando todavía la mantenían, y en el dolor y la angustia, cuando aquella parecía declinar.

Lo llevó una y otra vez adonde no quería ir. Hizo trámites, reclamó y peleó para que Braian tuviera la asistencia que merecía. Y la muerte de su hijo la encontró luchando.

“Por eso es que las actitudes de esta obra social y de la Justicia duelen tanto”, afirmó Karina. “Después de un año de reclamarles el equipamiento y el acompañamiento de enfermería que nos habían indicado los médicos, recién lo admitieron –en parte– unas horas antes de que muriera; y ni siquiera el servicio de sepelio nos cubrieron”.

Karina contó que el padecimiento de Braian y de la familia “fue doble” porque, además de luchar contra la enfermedad, tuvieron que pelear con la obra social, que no les reconocía beneficios.

“Las últimas semanas fueron tremendas”, se quejó la mujer. Su hijo estuvo mucho tiempo internado en el sanatorio Aconcagua, hasta que el 22 de marzo pasado lo mandaron a la casa, con “internación domiciliaria”.

Mantenerlo con una vida digna requería aparatología médica, atención de enfermera durante las 24 horas y tratamiento psicológico dos veces por semana.

Karina dijo que la obra social retaceó casi todo lo que pudo. Y que por eso decidieron presentar un amparo.

“La máquina ‘asistente de tos’, tan necesaria para que no sufriera, la reclamamos un montón de veces. ¿Sabe cuándo me avisaron que la tenían? El 29 de marzo, un día antes de la muerte de Braian”, recordó entre lágrimas.

Según el relato de Karina, mientras el amparo esperaba en un cajón de escritorio en Tribunales, tuvieron que recorrer tres centros de salud distintos porque no lo querían internar.

Ella, como madre, advertía que su hijo estaba mal. Pero la hicieron ir y volver de dos sanatorios privados y de un hospital público.

“La falta de sensibilidad y la injusticia –agregó Karina Coronel– nos duplicaron el dolor”