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“Juan, nuestro amigo, era un chico alegre, lleno de proyectos”

Dos jóvenes dicen que no tendrían que haber habilitado el boliche Felipa en La Calera porque es un lugar peligroso. Piden silencio y respeto hasta que la Justicia investigue lo sucedido.

08 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Rosana Guerra
“Juan, nuestro amigo, era un chico alegre, lleno de proyectos”
Rodolfo y Lucio. Conocían a Juan desde la infancia y compartían las salidas los fines de semana (Darío Galiano/La Voz).

"Juan, era un chico alegre, estudiaba y trabajaba con su papá en la ferretería. No era depresivo y es una locura pensar que se quiso suicidar. Pedimos respeto para su familia tanto por las redes sociales como por los medios, hasta que la Justicia determine que sucedió", expresaron Rodolfo Ambrosio (20) y Lucio Virgolini (20), dos de los amigos de Juan Felipe Briski Portela (21).  El joven, que había jugado al rugby en el club El Tala, falleció el domingo pasado al caerse de un barranco a la salida del boliche Felipa en La Calera. Rodolfo y Lucio integran el grupo de amigos del Club del Tala con los cuales Juan siempre salía a bailar los fines de semana. Antenoche sus amigos se reunieron para conversar sobre la muerte de su compañero y acordaron pedir a través de los medios de comunicación silencio y respeto a la familia Briski Portela. También solicitan a las autoridades municipales de La Calera mayores controles. Sus amigos cuentan que Juan era un chico alegre, lleno de proyectos. "Era muy querido en el club del Tala donde jugamos rugby juntos", recuerda Rodolfo. Su otro amigo, Lucio relata que lo había conocido antes cuando estudiaban inglés pero que se hicieron más amigos en el club. "Tenía una buena relación con su familia. Hasta trabajaba en la ferretería con su papá", agrega Lucio. Juan estudiaba diseño industrial en la Universidad Nacional de Córdoba, estaba en 2° año. "Era alegría pura. Le gustaba mucho la música clásica. Vivía con sus padres y era el mayor de cuatro hermanos. Me acuerdo cuando una vez bailó el vals con Juli, su hermanita más pequeña. Amaba mucho a los suyos. Y tenía proyectos, estaba construyendo sus propios muebles en el quincho de su casa. Andaba entusiasmado con la vida", advierte Lucio. La noche trágica. El sábado pasado, eran nueve chicos en dos autos y se dispusieron a salir a bailar al boliche Felipa en La Calera. Llegaron a las 12:45 e hicieron la previa en el estacionamiento y recién ingresaron al boliche a las 4.30. El estacionamiento está a unos 100 metros de la entrada. Los amigos aseguran que no hubo ningún problema con otros grupos de chicos. Bailaron toda la noche y se quedaron hasta la mañana del domingo divirtiéndose en grupo. Lucio se quedó hasta las 9.30 del domingo y hasta las 6 de la madrugada estuvo con Juan. "Después, me fui a la barra, a tomar algo y a dar una vuelta. Cuando volví ya no lo vi más. Lo perdí de vista. Pero él no estaba borracho, había tomado unas copas (ver Los padres...)", aseguró. Sus amigos dicen que aunque no lo vieron salir creen que lo hizo solo del boliche. No era la primera vez que se iba a dar una vuelta, porque se había cansado de la fiesta. El fin de semana anterior ya habían ido a Felipa con Lucio y otros amigos. "Juan también se había ido solo, sin avisarle a nadie y me esperó sentado dormido posado en auto", recordó Lucio. Sus amigos aseguran que uno de los problemas es que cuando salen del boliche a las 9, 10 u 11 de la mañana ya no hay nadie cuidando en el estacionamiento ni a la salida del predio. "No hay naranjitas, ni policías, ni guardias de seguridad en el acceso a este espacio. Los policías que quedan están adentro y algunos en la puerta del boliche, pero 50 metros después ya no se ve nada y no hay nadie que cuide", aseguran. Tampoco está la Policía Caminera haciendo controles de alcoholemia. "Y si querés hacer una coleada, lo podés hacer y nadie te dice nada", agregaron los chicos. En cambio aclaran que cuando abre el boliche, están los naranjitas y los guardias que cobran la entrada y adentro del también hay policías y personal de seguridad.Los amigos de Juan señalan que en la zona del estacionamiento hay un vallado pero que no es hermético y se puede bajar caminando al barranco que desemboca en la Laguna Azul. "Hay un guardia de seguridad cuidando la zona, pero solo están hasta las 3 de la mañana y después no queda nadie. Tendrían que poner un alambrado de 1, 80 metro al menos para que nadie pueda pasar", dijeron"Habría que tener en cuenta qué se habilita. ¡Cómo van a habilitar un boliche en una ex cantera, es un lugar inestable, peligroso!", advirtieron. Después de la muerte de su amigo, los chicos consideraron que no deberían abrir de nuevo ese boliche hasta que no mejoren las medidas de seguridad. "Y aunque lo hicieran no vamos a volver. Desde el momento que ingresás, las medidas de seguridad deben estar en todos lados y no solo adentro del predio", insistieron. Los jovencitos dijeron que esperan junto a la familia de Juan Briski que la Justicia investigue y se sepa la verdad de lo que sucedió. Ayer durante la tarde, este diario intentó en reiteradas oportunidades comunicarse con uno de los propietarios de Felipa, pero no respondió.

Cronología del caso

Noche de dolor. Juan Felipe Briski Portela (21) murió el domingo pasado al caer de un barranco después de salir del boliche Felipa en La Calera, a la vera de la Laguna Azul.

Pericia. Según la autopsia practicada por el médico forense Enrique Rigatusso, el cuerpo de Briski presentó traumatismos de cráneo con hemorragia, lesión de piel de cráneo, lesión en la columna y contusión a la altura del pulmón derecho. Si bien una de las hipótesis indica que el joven habría muerto por una caída accidental, el cómo ocurrió y el en qué condiciones continúan siendo una incógnita que la Justicia deberá develar. Ayer se conoció una pericia que descarta que haya sufrido un estado de inconsciencia por una borrachera o consumo de drogas.

Posibilidad. Juan Briski se desbarrancó en un trayecto de tierra que conecta el predio del boliche y el resto del sector alquilado para explotar por parte de los dueños. El terreno pertenece a la empresa Euromayor y consta de 460 hectáreas. El boliche Felipa ocupa sólo 20. En este otro sector funciona el estacionamiento y un camino que se hace de a pie.