Josefina corre todos los límites
Completó la secundaria y ya tiene su primer trabajo. Lo logra con 19 años y venciendo una multidiscapacidad.
Si la discapacidad es considerada una condición, una circunstancia en la que se encuentra una persona, es evidente que Josefina Gómez tuvo dificultades diferentes al resto para desenvolverse en la vida. Es una chica que tiene 19 años y discapacidades que saltan a la vista. Usa un audífono para poder escuchar, tiene parálisis cerebral y un retraso intelectual.
Fue noticia cuando completó con éxito su tránsito por la primaria y la secundaria, asistida por su familia, sus profesores, sus terapeutas y la tecnología. Cursó la escuela primaria en el Cristo Rey de barrio Jardín y la secundaria en el Instituto Ibis para chicos sordomudos.
Ahora, Josefina está buscando acomodarse en el mundo laboral, para lo cual ya dio el primer paso en la empresa de su papá, Alejandro. Pero su futuro probablemente esté en una firma de telefonía móvil, donde su dueño está trabajando en el desarrollo de una aplicación para tablet, para que la joven pueda orientar a los clientes en función del trámite que vayan a realizar.
Hoy su presente es otro y la tiene ocupada dos días, martes y viernes, de 9.30 a 12.30, por lo cual recibe la remuneración prevista de un Plan Primer Paso.
Su trabajo consiste en organizar las boletas de los impuestos y verificar sus vencimientos, envía y recibe correos electrónicos y hace mandados fuera de la oficina. Y en su escritorio están dispuestas algunas imágenes de la lengua de señas, para ayudar a sus compañeros a que la entiendan.
Vida intensa
Josefina estuvo en La Voz con sus padres, Margarita y Alejandro, su acompañante terapéutica, Mailén Massini, y Claudia Beles, la especialista en educación de personas con discapacidad intelectual que la asiste desde que tenía 5 años.
El diálogo se va construyendo con la ayuda de todos. Josefina lee los labios y lo que no puede decir verbalmente, lo transmite con la lengua de señas que sus terapeutas y papás traducen.
Ella cuenta que lleva una vida “intensa”. Los lunes va terapia psicológica; los martes a fonoaudiología y kinesiología; los miércoles a computación y repite con la fonoaudióloga y la kinesióloga.
Los jueves juega al golf, un deporte que su papá no creía que pudiera practicar. “Yo pensaba eso, porque se necesita precisión y a Josefina le falta eso. Pero me tapó la boca”, dice. La afición surgió de la amistad con María Fassi, la gran golfista hija de Andrés Fassi, presidente de Talleres.
Además, “la Jose”, como le dice la familia, es fanática del fútbol. Es hincha de Talleres, de River Plate (la camiseta del Millonario se la regaló el técnico Marcelo Gallardo) y de Lionel Messi. Se sabe todos los horarios en los que juegan sus equipos preferidos.
Le encanta hacer videollamadas con amigos y en la TV disfruta del programa Combate.
Beles cuenta que la tecnología acompaña a Josefina desde los 5 años, siempre en función de sus necesidades: para la comunicación, el aprendizaje y la recreación. Ahora, controla mejor sus movimientos, pero en su momento fue necesario adosar al teclado de la computadora un acrílico con agujeros para poder usar las teclas. Y también necesitó un mouse especial (mouse tec).
El entrenamiento de las habilidades motrices de Josefina estuvieron orientadas a lograr competencias tecnológicas. La tecnología siempre se pensó para que ella pudiera lograr autonomía.
Los padres de Josefina dicen que ella los sorprende todo el tiempo. “Cuando tenía un año y siete meses, en Cuba me dijeron que ella iba a caminar: ‘Dejá que llegue hasta donde pueda’, me dijo un médico”, relata Alejandro.
Beles prefiere decir que Josefina conquistó todos estos logros porque una familia le dio los recursos necesarios y, principalmente, creyó en ella.


