"Hoy los chicos no tienen una madre que los reciba en casa"
Rosario Quispe prefiere destacar las cosas buenas, porque son las que, afirma, te “mantienen a flote”.
Cuando recibió la propuesta de la UES21 para ayudarle a construir un instituto de nivel terciario, aceptó de inmediato. El único problema es que había que hacerlo rápido, para iniciar el primer ciclo lectivo en 2012. "Me le apersoné al arquitecto. '¿Cuánto demorarías, en levantar un salón para unos 30 alumnos, con sus pupitres y pizarrones?', le pregunté. 'Seis meses', me contestó. 'Pues lo vas a tener que hacer en 15 días', le refuté yo. Y así fue. Ya nadie se anima a negarme algo. No me quedo de brazos cruzados. Le puse 10 obreros día y noche, y en dos semanas estuvo listo". Por fin los jóvenes no se tienen que ir a otro lado.A regañadientes, Rosario Quispe descarga sus aflicciones. Una gran preocupación es el aumento de los suicidios juveniles en la Puna. "En 2012 ya hemos tenido tres casos", se amarga Rosario. Dice que tienen entre 17 y 25 años, de buena familia y no cree que la pobreza sea el detonante. "En mi casa éramos pobrísimos y sobre todo, tenía a mi mamá esperándome con la comida lista. Hoy los chicos no tienen una madre que los reciba y esté con ellos en la casa", asume.

