“Hay muchas chicas explotadas, tantas Gabriela”
Gabriela Cabrera está convencida de que hay cientos de chicas sometidas a la trata y a la esclavitud sexual en el país.
Gabriela Cabrera está convencida de que hay cientos de chicas sometidas a la trata y a la esclavitud sexual en el país. Lo sabe porque lo vivió de adentro, como una de ellas. Ella pudo escapar, tras años de horror y explotación."Yo no pude comunicarme con nadie de mi familia todo este tiempo porque uno se enferma de la cabeza. No sabía donde él estaba, si me hacía seguir. Hay muchísimas, miles de chicas como yo. Tantas Gabrielas. Hacen sacrificar a chicas como yo, les dan una vida así, terrible y tan mala. Las chicas si bien no lo dicen, no lo hablan, ojalá tomen la experiencia de mi vida. Yo les diría que tienen que agarrar el teléfono lo más pronto que puedan, o buscar gente buena, porque a pesar de todo hay gente buena que te puede dar una mano en la vida y sacarte del pozo. Yo encontré gente que me ayudó a escapar y me ayudó", testimonia. Cuando habla de "él", alude a su expareja, que se transformó en su proxeneta y explotador.Hace siete años que esta mujer logró instalarse en Mendoza, donde trabaja para una familia. Mientras, sigue temerosa de su exmarido, preso. "Estuve toda la vida amenazada, yo no sabía donde él estaba, pero él sí sabe todo de mí. El es la basura más grande que hay en el mundo. Me sacaron las dos nenas porque él me hizo pasar por insuficiente mental. Las quiero recuperar, tengo otros dos hijos, estoy trabajando con una familia excelente que me ayudó mucho", agrega.El lunes pasado, dos de los hijos de Gabriela que se criaron en Jovita se despidieron transitoriamente de sus abuelos para irse con su mamá a Mendoza, a conocer a sus dos pequeños hermanos varones y empezar una nueva vida juntos. Los otros dos hijos mayores se quedaron en el pueblo cordobés, en casa de su abuela, porque una está casada y tiene un bebé. El otro tiene trabajo en Jovita."Lo único que quiero es vivir la felicidad al lado de mis hijos, mis hermanos y mis padres; el sufrimiento de todos ya fue muy grande", acota Gabriela.

