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Las formas de prevenir y reparar son infinitas

El anacronismo del avenimiento, que permitía a la víctima de un delito sexual perdonar al abusador y que este quedara libre, quedó expuesto cuando Marcelo Tomaselli mató a su esposa. Laura Leonelli Morey.

28 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Las formas de prevenir y reparar son infinitas

El anacronismo del avenimiento, que permitía a la víctima de un delito sexual perdonar al abusador y que este quedara libre, quedó expuesto cuando Marcelo Tomaselli mató a su esposa, Carla Figueroa, una semana después de salir de la cárcel. A partir del homicidio de la joven madre, el Congreso derogó esa posibilidad prevista en el Código Penal. A pesar de ese avance legislativo, queda mucho por rever. Por ejemplo: ¿qué hubiera pasado si Carla Figueroa hubiese sido pareja de Tomaselli –es más, tenían una pequeño hijo juntos– pero no hubiese estado casada legalmente? El hombre podría haber recibido la pena por homicidio simple –de 8 a 15 años de prisión– y no la de "agravado por el vínculo" que se le aplicó. Los vínculos afectivos comenzaron a reconocerse en algunas normas (como las de violencia familiar), pero muchas aún no se adaptaron a una sociedad en la que cada vez hay más parejas sin casarse. Según el Censo 2010, seis de cada 10 convivientes menores de 35 años lo hacen sin "papeles". En el Derecho de Familia, la cuestión está avanzada: el proyecto de reforma del Código Civil prevé un marco específico para las uniones de hecho. En lo penal, una comisión de juristas trabaja para presentar un proyecto de modificación; el resultado tardaría al menos un año. Una buena ocasión para incluir cambios que legislen los vínculos no legales.En paralelo, la manifestación más extrema de la violencia de género, el femicidio, tiene media sanción para convertirse en agravante si recae "sobre la persona con quien se mantiene o haya mantenido una relación de pareja, con o sin convivencia". Pero no todo pasa por el castigo. Las posibilidades de prevenir y reparar son infinitas. Por ejemplo, en Uruguay se paga una pensión a los huérfanos por violencia doméstica. Sólo en 2011, 212 niños quedaron sin madre en Argentina por esa razón.