Temas del día:

Los secretos para estar 20 años juntos

Una investigación revela que quienes conviven más de dos décadas tienen algunos "secretos". La receta combina sentimiento y racionalidad.

11 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Los secretos para estar 20 años juntos

¿Qué tienen en común las parejas de larga duración? ¿Cuál es el secreto para que el amor sobreviva? ¿Cuánto influye la pasión, la paciencia, la planificación, los proyectos, los hijos? La periodista Raquel San Martín intenta dar algunas respuestas en su libro ¿Por qué dura el amor? , de editorial Sudamericana. La autora llega a la conclusión de que las parejas duraderas son aquellas que logran compatibilizar dos aspectos. Por un lado, se proponen que la relación continúe en el tiempo, prestan atención a las crisis para superarlas, conocen al otro y no lo idealizan, pero lo aceptan. "Tienen una suerte de estrategia armada de a dos para proteger la relación conscientemente", sostiene. Pero, al mismo tiempo, han logrado conservar esa primera fascinación, ese atractivo de la primera vez que se vieron y esa sensación inexplicable de querer estar con el otro a través de los años. De alguna manera, logran redefinir el pacto inicial con el que comenzaron a estar juntos. "Hay mucho de misterioso en la razón que mantiene unidas a dos personas y quizás eso sea lo mejor de toda esta historia", dice San Martín. ¿Cuáles son los secretos de los amores de larga duración? No son planificados. No se proponen acumular años de convivencia. Algunos se declaran sorprendidos de haberlo logrado y muchos se dan cuenta de lo que están construyendo a lo largo del tiempo. No son felices por casualidad ni por azar. Tampoco decidieron emprender juntos un camino pensando en que no funcionaría. "Estaban apuntando a que durara, y a que durara bien", dice San Martín. Pensaron en andar juntos. Y eso hicieron. No son idealizados ni perfectos. Ambos saben qué le gusta al otro y qué no. Conocen lo que quisieran cambiar del otro y también lo que no podrán modificar. Se enojan y se pelean. Señalan sus defectos pero nunca se descalifican. Se tratan bien y admiran algo del otro: fortaleza de carácter, generosidad, habilidad de cocinar o de arreglar cosas, capacidad de trabajo, talento para el dibujo, el modo de criar a los hijos o de querer a sus padres. Valoran lo que el otro tiene y a uno le falta. Tienen vaivenes. Pasan por períodos de debilidad. Incluso pueden haber intervenido terceros, infidelidades o sospechas. Hay crisis, pero a la distancia se ven como capítulos cerrados. Recuerdan los primeros tiempos como los más difíciles. Muchas parejas aseguran que, después de más de 20 años, están pasando su mejor momento. Tienen un proyecto en común. Puede ser una familia, lograr el bienestar económico o crecer profesionalmente. Deciden si quieren ser padres. No todos tienen como objetivo la paternidad. Es una opción. Consideran que los hijos influyen en la pareja -quitan tiempo o generan conflictos-, "pero la mayor dificultad sucede antes: en la decisión, en el tránsito físico al nacimiento, en poner a prueba el propio cuerpo y la propia fortaleza de ánimo para ser papás". Son amores de su tiempo. Las crisis económicas y los vaivenes políticos son parte de su historia. Condicionan su vida, su trabajo y su desarrollo familiar. La mayoría tiene más de 50 años y se formaron como pareja en épocas en la que el matrimonio formal era casi la única manera de convivencia. Muchos obedecieron los mandatos familiares como llegar virgen al matrimonio, y tuvieron que adaptarse a la idea del divorcio y de la ruptura como posibilidad de conformar nuevas parejas. Toman el dinero en serio. La economía doméstica y el manejo de recursos son un tema de conflicto. Algunos cuentan que sólo uno maneja las finanzas, ahorra y paga. "Como ha demostrado una larga serie de estudios antropológicos y sociológicos, quien maneja el dinero ejerce también un poder, y las parejas duraderas han debido ocuparse de poner estos roles en su lugar para avanzar juntos", dice San Martín. Son un complemento. La mayoría cree que el otro tiene algo que a uno le falta. Estar juntos no es un trabajo. Creen que no hay que "trabajar por la pareja" para que funcione. Saben qué favorece la relación y qué la daña, pero no consideran que estar juntos sea un trabajo. La pasión sexual va y viene. Niegan que el secreto de la duración feliz del matrimonio esté relacionado con sexo explosivo, continuo y de creciente calidad. Dicen que la pasión sexual va y viene en distintos momentos. Pueden pasar períodos de alejamiento. "Según dicen, si esa sensación de intimidad se mantiene, el sexo siempre vuelve, y a veces en mejor forma". Cargan con su pasado. Las parejas de sus padres suelen ser ejemplos para imitar. Son ellos los transmisores de valores: trabajo, religión, respeto, honestidad, compromiso. También representan experiencias para no repetir. Construyen pequeñas multitudes. Tienen hijos, familia ampliada, amigos, ex parejas, compañeros de trabajo, pero no resignan intimidad. Les gusta estar solos. Son una incógnita. Se mantiene la atracción que no pueden explicar con palabras.Son racionales. Saben cómo han pasado las crisis, conocen qué las provoca, se anticipan y hasta ensayan la posibilidad de ruptura que, en general, identifican con la muerte del otro.