El esquivo placer de "no hacer nada"
Tiempo y vacaciones conforman una dupla que no siempre funciona según lo esperado. Vacaciones proviene del latín vacans (estar libre, desocupado o vacante). Flavia Miscevich.
Tiempo y vacaciones conforman una dupla que no siempre funciona según lo esperado. Vacaciones proviene del latín vacans (estar libre, desocupado o vacante). En medio de una vorágine de reservas, esperas, colas, planes y peajes, ¿dónde queda el espacio para estar libre y vacante? Más aún, ¿cuánto toleramos ese estado de quietud, de no movimiento, tan bien descripto por la expresión dolce far niente (el placer de no hacer nada)? Le ponemos mucha carga al tema. No se aplacó el brindis de la Navidad, que ya emerge la ansiedad por las vacaciones y la necesidad de conciliar intereses. Qué hacer y dónde ir. ¿Familia o amigos? ¿Sierra o mar? ¿Los míos, los tuyos y los nuestros? Lo que quiero versus lo que puedo afrontar. Tanta expectativa puesta en un par de semanas difícilmente termina obteniendo un "excelente" por calificación. Hay un tiempo de reloj y un tiempo vivido, que los griegos llamaban kronos (tiempo cronológico) y kairos (momento adecuado, ese espacio indeterminado donde sucede algo especial). En vacaciones desaparece el primero. O al menos cambia, dando lugar al kairos , los momentos de silencio, de escucha, de descubrimiento.Y acá es donde surge la pregunta esencial: ¿cuántos momentos especiales hay en un cuarto de hora, o en 15 días? Sin duda, estos no figuran en los itinerarios de las agencias. Es nuestro desafío generar esas instancias, y compartirlas. No acotar el disfrute al destino geográfico o a la hotelería, sino darnos un auténtico permiso de estar y permanecer libres y vacantes.
*Psicóloga y consultora de Recursos Humanos

