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Escuela Bedoya, 100 años alumbrando San Vicente

Estudiantes, profesores y autoridades públicas festejarán hoy el centenario con un acto protocolar. Exalumnos recordaron los días que pasaron por las aulas del colegio.

29 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
María del Mar Job (Especial)
Escuela Bedoya, 100 años alumbrando San Vicente
La escuela hoy. El colegio fue testigo de cómo cambiaron el barrio, la ciudad, el país. Hoy a las 10 es el festejo principal por el aniversario (Ramiro Pereyra/La Voz).

La escuela primaria José María Bedoya hoy cumple 100 años y por ello, hoy a las 10, tendrá lugar un emotivo acto donde se recordarán los orígenes de la institución y asistirán –además de los actuales estudiantes, docentes y padres– autoridades educativas, exalumnos y exmaestros.

El 29 de abril de 1913 se colocó la piedra fundamental del histórico edificio y comenzó su construcción. Un año más tarde, el 30 de abril de 1914, se inauguró la Escuela José María Bedoya. Miles de estudiantes pasaron en este siglo por sus aulas y la recuerdan con amor, como un segundo hogar. Un grupo de exalumnos narraron para La Voz del Interior cómo era la escuela años atrás.

Elías José Nazar comenzó a cursar primer grado inferior en 1939. El amor que le guarda a esta institución es notable y se encuentra orgulloso de haber sido un exalumno de la Escuela Bedoya, tan así que ya tiene preparado su discurso para el acto de hoy. No obstante, es muy crítico con los cambios que nota con el paso del tiempo.

“Yo me acuerdo perfectamente de cómo era mi escuela, pero ahora no me gusta ese galpón que hicieron al frente; podría haber sido un salón bien hecho y no un galpón que es para una fábrica”, se queja al señalar el techo que cubre el patio interno y recuerda que en su época era un espacio abierto, con un gran ombú en el centro, donde –cuando 
sonaba literalmente la campana– salían corriendo al recreo.

Josefa Santoni también es una exalumna de la institución (ingresó en 1937) y madre 
de la actual directora del colegio.

“Yo recuerdo que veníamos todas las chicas a la tarde y los varones a la mañana. Y los chicos a la salida nos esperaban en la puerta del colegio”, narra Josefa entre risas.

Para Josefa todos los recuerdos son lindos y se acuerda con nombre y apellido de sus maestras. “Me acuerdo de las señoritas Gladys de Peredo y Capo Ferri porque vivían en la misma calle que yo vivía y yo les llevaba el portafolios al colegio”, cuenta.

A la directora Graciela Mendoza se le llenan los ojos de lágrimas al rememorar su paso por la escuela como alumna. Comenzó primer grado en 1963 y a quien rinde su homenaje es a la portera del colegio de aquellos años.

“Juanita me llevaba todas las tardes a tomar el té a su casa, por eso la recuerdo tanto. Era una comunidad donde uno venía y recibía afecto, palabras, atención y ese estímulo permanente de las maestras. Recuerdo que muchas veces íbamos a ensayar actos a la casas de las señoritas”, narra conmocionada y asegura que como docente intenta mantener ese espíritu en la institución.

Aquel viejo piano. Los exalumnos tienen muy lindos recuerdos de la ex sala de música y teatro, donde el escenario, el telón y el piano brillaban en cada acto escolar.

Uno de los sueños es recuperar aquel viejo piano, que sufrió el paso de los años. Pero les han pasado un presupuesto de 2.300 pesos para poder restaurarlo, un monto difícil de afrontar para una institución pública.

La centenaria escuela está en Agustín Garzón 2738, teléfono (0351) 455-3118.

Protagonistas

Marcela Llanos (Maestra de 5° y 6° grado y exalumna). "Hacíamos los actos en el escenario de arriba, que ya no está. Eran bellísimos, se preparaba toda la escuela, venía toda la familia, las seños siempre estaban con nosotras acompañándonos".

Liliana García (Maestra de 6° grado y exalumna). "Recuerdo a mi maestra Irene Sabadini de 1° grado porque era dulce y me acuerdo de su guardapolvo rosa, largo, impecable. Nos marcó en nuestra memoria y la invitamos al acto de hoy".

Gabriela Olguín (Maestra de Arte y exalumna). "Tengo los mejores recuerdos, veníamos con mi hermana. Nos prestaron un tiempo la Escuela Fragueiro porque la parte de arriba del edificio se estaba quebrando".