La escasez en la abundancia
La escasez de docentes es un mal mundial, a juzgar por las estadísticas internacionales que ponen el eje en el asunto. Córdoba no es la excepción.
La escasez de docentes es un mal mundial, a juzgar por las estadísticas internacionales que ponen el eje en el asunto. Córdoba no es la excepción. En las escuelas secundarias, sólo el 64 por ciento de los profesores tiene título docente. El resto de los puestos se cubre con profesionales de diversos rubros. La lógica es compleja: mientras el sistema obligatorio escolar se amplía, la matrícula en los profesorados docentes se estanca. Las carreras docentes más demandadas son las de maestro de grado y de jardín y la de profesor de Educación Física. Las tres aglutinan el 43 por ciento de los alumnos de los institutos de formación docente. Les siguen Matemática, Inglés, Educación Especial, Historia y Lengua. Luego, el resto. La tasa de egreso es una incógnita, pero se sabe que es totalmente insuficiente, ya que es imposible cubrir todas las vacantes con docentes titulados. Se estima que cada siete que ingresan, egresa uno. La demora en concluir los estudios también es grande: la mayoría de los estudiantes de los profesorados se incorpora al sistema al menos seis meses antes de graduarse. En distintos ámbitos académicos, se considera que una de las variables decisivas para alcanzar la calidad educativa se relaciona con la calidad de sus maestros, su motivación, sus inquietudes y sus ganas. Hoy, un gran porcentaje de estudiantes de profesorados es la primera generación de sus familias que accede a estudios superiores. Además, las carreras suelen ser segunda opción de estudio o, si es la primera, la motivación se enfoca en la facilidad de conseguir trabajo, la estabilidad laboral y la movilidad social ascendente. Muy por detrás, queda la "vocación".

