"Es un trabajador excelente y nunca falta"
Para su jefe, el dueño de la panadería donde trabaja, Benito Miguel Liquitaya Serrantes es su mejor empleado y el más eficiente.
"Es un trabajador excelente. Jamás ha faltado, llega siempre a horario. Es mejor que cualquiera de acá. Todos los que estuvieron o llegaban tarde, o no venían y traían un certificado de algún médico amigo. Hace más de un año que está acá y tiene número de Cuil y todo". Este es el concepto que tiene Guillermo, el dueño de la panadería "Vía Salguero" ubicada en bulevar Illia 402, sobre su empleado boliviano que estuvo a punto de ser expulsado del país.
Benito Miguel Liquitaya Serrantes está contento con su trabajo de maestro panadero. El hombre morocho, de poco más de 1,60 metros de estatura, está en plena tarea de panificación. Las chicas con las camisetas de la selección argentina que atienden el local contrastan con la figura "blanqueada por la harina" del compañero boliviano, que está feliz con su trabajo. Recordó que cuando llegó a Córdoba era menor y "no sabía cómo acudir a nadie". "Vivía en la calle y cometí un error que ya he pagado. No fue mi intención hacer algo malo, fueron circunstancias que me involucraron en algo feo".

