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En Villa María refuerzan las defensas, y esperan

La ciudad está preparada para las crecidas que podrían llegar. Si no hay nuevas lluvias, la situación seguirá controlada.

05 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Andrés Ferreras (Corresponsalía)
En Villa María refuerzan las defensas, y esperan
Ctalamochita. Los habitantes de Villa María contenían anoche la crecida del río. Al parecer, la situación no sería tan grave como en 2014 (Ramiro Pereyra/LaVoz)

Villa María. El sol que calentó los ánimos durante todo el miércoles en la cuenca del río Ctalamochita alentó también buenas expectativas. Si las defensas resisten, esta crecida habrá sido un signo de preocupación para el sudeste provincial, pero sin la dimensión de los daños de 2014. Una buena noticia es que a Embalse de Río Tercero están ingresando unos 200 metros cúbicos por segundo. Piedras Moras continúa erogando 390 metros cúbicos, pero en 24 horas podría analizarse si se reduce su caudal."En la mayoría de los pueblos no hay situaciones conflictivas generadas por el río. Aunque no baje, en la madrugada debería estabilizarse", estimó ayer el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, coordinador de las acciones que se llevan adelante en la cuenca.En Villa María la situación parecía controlada. El trabajo sin descanso de los vecinos durante casi ocho horas, apuntalando albardones con bolsas de arena, fue una muestra del tesón que le pusieron a la lucha contra el río. El punto crítico estuvo en el club Caza, Tiro y Pesca, donde unas 200 personas trabajaron hombro a hombro, metidos en el barro, para que no cediera.Mucho más organizados y prevenidos que hace un año, los habitantes del Vista Verde supieron qué hacer, y hacerlo a tiempo. Recorrer las calles secas del barrio en el pico de la crecida era un alivio dentro de la angustia latente. La experiencia de la crecida anterior dejó sus enseñanzas.Por la tarde se dieron un descanso para recuperar fuerzas pensando en anoche, otro momento que podía llegar a ser crítico. Por prevención, la mayoría dejó sus vehículos sobre la ruta 158. Las casas quedaron selladas y con las cloacas tapadas para evitar filtraciones. En Villa Oeste (Villa Nueva) el agua comenzó a ingresar a las 4 del miércoles. El barrio ya se había autoevacuado. Las casas construidas junto al río recibieron hasta un metro de agua, aunque en la mayor parte no superó los 50 centímetros, estimó el concejal Natalio Graglia. Los albardones levantados preservaron al resto de la ciudad de una inundación que, en Villa Oeste, era inevitable. El barrio permanecerá cerrado hasta que baje el agua y puedan retornar sus habitantes.Río abajo, todavía no está todo dicho. Recursos Hídricos de la Provincia y Vialidad Nacional concentrarán su trabajo estas 48 horas en Bell Ville, donde además de una crecida por llegar, están recibiendo agua de lluvia desde la autopista. "Es una problemática importante y hay que resolverla antes de que llegue el agua desde Villa María. Lo vimos serio al problema", observó Accastello luego de sobrevolar la zona junto al intendente, Nelson Ipérico. Ballesteros parecía no tener tan comprometida su situación.