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Salud. En un año, las donaciones de órganos cayeron un 11% en Córdoba

En 2024 se registraron 72 donantes, en comparación con los 81 del año anterior. La cifra registra un descenso interanual, pero un aumento en comparación con la pandemia. En la provincia, 208 personas se encuentran en lista de espera para recibir una córnea.

10 de marzo de 2025 a las 04:36 p. m.
En un año, las donaciones de órganos cayeron un 11% en Córdoba
La mayor tasa de donación se dio a partir de la ley Justina. (La Voz)

En Córdoba, 72 personas donaron sus órganos el año pasado. La cifra representa un descenso del 11% en relación con el 2023 y un aumento del 12,5% si se tiene en cuenta el 2021 (los cuatro años como mínimo que en epidemiología se necesitan para calcular tendencias).

Según datos del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), la tasa de donantes por millón de habitantes en Córdoba se ubicó en el 18,4; dos puntos por debajo del índice reportado en 2023 (20,91). A nivel nacional, la tasa se mostró más estable, aunque inferior a la cifra de Córdoba: en el país, donaron sus órganos 17,8 personas por millón de habitantes.

Nuestra provincia quedó cuarta en el ranking de jurisdicciones con mayor cantidad de donantes, por debajo de Buenos Aires (que reportó 304), Capital federal (87) y Santa Fe (76).

En España, un país que se considera modelo, la tasa supera los 50 donantes por millón.

Los dos principales hitos

La tendencia en nuestra provincia se comportó en forma de “serrucho”: la donación de órganos registró un gran salto a partir del 2018, cuando se sancionó la ley Justina o “de donante presunto”. En cambio, registró un descenso estrepitoso durante la pandemia.

“Todavía nos cuesta alcanzar los números que habíamos logrado antes del Covid-19–explicó Romina Quiroga, directora del Ente Coordinador de Ablación e Implante de Córdoba (Ecodaic)–. Nos está costando que los hospitales tengan más presente la procuración y quiénes son los potenciales donantes”.

La especialista informó que el Ministerio de Salud provincial continúa promoviendo los servicios de procuración y trasplante en los distintos centros de alta complejidad, con coordinadores hospitalarios destinados en forma exclusiva a facilitar los procesos de ablación y trasplante.

Equipo de trasplantes del hospital de Urgencias. (Municipalidad de Córdoba)
Equipo de trasplantes del hospital de Urgencias. (Municipalidad de Córdoba) (Municipalidad de Córdoba)

Agregó que el modelo a seguir es el implementado en el hospital de Urgencias donde existe un servicio y una jefatura destinada a trasplantes.

“Queremos que todos los hospitales tengan un servicio de procuración, que sea un área más, como traumatología, pediatría, neurología. Con gente que se dedique a eso”, expresó la especialista.

Preocupación por la lista de espera

La mayor cantidad de procuraciones se realizaron en pacientes que estaban el lista de espera para recibir un riñón. En orden de importancia, le siguieron las personas que esperaban por un hígado, un corazón y, finalmente, páncreas.

El total de donantes registrados en Córdoba subió a 98 en 2024 si se tienen en cuenta los tejidos. Por caso, 26 personas que aportaron sus córneas.

“Tenemos una gran lista de espera de personas que necesitan un trasplante de córnea –agregó Quiroga–. Necesitamos aceitar la coordinación con los centros de salud que tienen un mayor caudal de pacientes. Muchas personas dejan su voluntad anticipada y se expresan en vida a favor de la donación, en especial, de tejidos”.

En Córdoba, 208 personas esperan un trasplante de córneas, un procedimiento que impide –lisa y sencillamente– que pierdan la vista.

En Córdoba, 208 personas esperan por un trasplante de córneas.
En Córdoba, 208 personas esperan por un trasplante de córneas.

El tejido extraído se procesa y conserva en el Banco de Córneas del hospital Nacional de Clínicas de Córdoba. Quiroga agregó que no pueden pasar más de 10 días desde la extracción hasta el implante y pidió que los centros de salud estén atentos a los posibles donantes. También que promuevan las voluntades anticipadas.

Cómo evolucionaron los trasplantes

La tendencia con los pacientes trasplantados tuvo una evolución similar, en comparación con los donantes de órganos.

En 2024, 373 pacientes fueron intervenidos en Córdoba, un 12% menos que el año anterior, cuando se reportaron 423 trasplantados. La cifra también representa una suba en comparación con la pandemia (269 en 2020 y 325 en 2021). Y un descenso, si se tiene en cuenta el hito de la “Ley Justina” (464 en 2018 y 518 en 2019). También conocida como “ley de donante presunto”, la norma establece que toda persona que fallece es candidata a donación de órganos, salvo que haya expresado su negativa en vida.

Por órgano, la mayor cantidad de procedimientos fueron renales. En segundo lugar se ubicaron las personas que recibieron un hígado.

Córdoba se ubicó en tercer lugar, en la lista de provincias con mayores trasplantes, por debajo de Buenos Aires (1.394) y Capital Federal (569). El 10% del total de procedimientos en el país se realizaron en nuestra jurisdicción.

“Todo está relacionado –agregó Quiroga–. Sin donantes no hay trasplantes”.

El riñón fue el órgano más trasplantado, seguido por hígado, corazón y páncreas (La Voz).
El riñón fue el órgano más trasplantado, seguido por hígado, corazón y páncreas (La Voz). (Sanatorio Allende)

La novedad es que el año pasado, por primera vez, se realizaron en Córdoba dos donaciones “en asistolia controlada”. Este procedimiento, que es común en España, se realiza cuando el paciente tiene una enfermedad terminal, no respira por sus propios medios y tampoco tiene chances de recuperación.

“En caso de que tengan una voluntad anticipada, se realiza la adecuación del esfuerzo terapéutico. Si no expresaron sus voluntades previamente, se habla con las familias. Si están de acuerdo, en quirófano, se produce la parada cardíaca y en una cirugía ultrarrápida, se inicia el proceso de ablación”.

La meta es que cada vez más los pacientes estén al tanto de sus derechos, de saber hasta dónde quieren continuar con un proceso que prolongue en forma artificial sus vidas. Y que esos registros o voluntades estén vinculadas al proceso de ablación y trasplante, mediante una coordinación de los distintos servicios, en especial, con Bioética.

“Es un desafío poder hacer este tipo de procedimientos. Apuntamos a poder coordinar con los jefes de las terapias intensivas y los de servicios que están en contacto con los pacientes y sus familias en las últimas etapas de sus vidas”, finalizó la especialista.