El verano, una fábrica de empleos en las Sierras cordobesas
Cada temporada genera oportunidades de trabajo. Se entremezclan los estables con los temporarios y con los cuentapropistas. Historias en Villa Carlos Paz, la ciudad con mayor capacidad turística de la provincia.
- Cada temporada genera oportunidades de trabajo.
- Se entremezclan los estables con los temporarios y con los cuentapropistas.
- Historias en Villa Carlos Paz.
Villa Carlos Paz. Largó enero y en apenas media hora, cuatro jóvenes ingresaron a un bar del microcentro a dejar sus c urrículum con la ilusión de encajar en las necesidades de personal del lugar, que pide un cubrir un puesto.
Durante todo el año, pero sobre todo en verano, Carlos Paz es promesa de trabajo. Y esa promesa viene de la mano de la actividad turística.
Un ejército de trabajadores (formales e informales) arranca sus días bien temprano rumbo a sus labores ligadas a la alta temporada de turismo: heladerías, bares, hoteles, lavanderías y comercios de todo tipo ocupan a miles de personas durante enero y febrero, por encima de lo que ocurre en el resto del año.
Cada año, unas dos mil personas se mudan a Villa Carlos Paz, con la intención de radicarse. En muchos casos, ese aluvión humano esta relacionado con la posibilidad de trabajo y progreso.
En primera persona
Elías vive en barrio La Quinta, tiene 24 años y ya lleva cuatro temporadas de veranos con trabajos transitorios. A la mañana sale a recorrer los comercios con fotocopias de su antecedentes laborales en un folio. Camina por el centro y las áreas de mayor desarrollo comercial de la ciudad, buscando la chance de este verano. “Trabajé en una heladería el primer año, apenas salí del secundario, y después estuve dos años como lavacopas. Es muy fuerte el trabajo de la temporada, el problema es que se termina en marzo”, apuntó.
En una mañana, Elías recorrió unos 15 locales y espera esa llamada en su celular que lo convoque para una salida laboral de temporada. “Me gustaría tener un trabajo permanente pero es más difícil. Por lo general, te prometen que te van a dejar en blanco y cuando llega marzo te terminan dejando afuera”, marcó.
Melisa D’Addiego suma 26 años y es oriunda de Buenos Aires. Hace tres arribó a Carlos Paz con la idea de probar suerte durante una temporada. Consiguió trabajo y se quedó. Es moza en un bar de una conocida cadena, sobre avenida Libertad, y está fija durante el año en ese puesto. “Tengo trabajo permanente, afortunadamente, pero el verano es el momento más fuerte del año. Trabajar de noche es cansador pero te acostumbrás, y se facilita porque trabajamos en equipo”, contó.“Vine como de paso y me quedé, me enamoré de Carlos Paz”, planteó Melisa, tras marcar que en el verano “se hace una buena diferencia” aunque sea a costa de más horas de trabajo.
A sus 24 años, Belén Carrión es moza y mucama en un hotel de avenida Libertad. Vive en la vecina Malagueño y viaja cada día, “bien tempranito” hacia Carlos Paz, donde consiguió su primer empleo cuando tenía 19, ligado al turismo, y sumó otros en cada verano. “Trabajé de bachera, de moza y ahora estoy haciendo de mucama y moza a la vez”, relató. “Tener mi primer empleo fue importante porque me sentí más independiente”, apuntó. Viajar todos los días no es un problema aunque el precio del boleto (26 pesos) encarece sus gastos diarios.
Trabajos nuevos y viejos
En Carlos Paz, con capacidad para albergar a unos 70 mil turistas entre hoteles, cabañas y casas o departamentos de alquiler, hay de todo para hacer. A los puestos de empleo posibles se suman las ideas de los cuentapropistas que también hacen temporada. Algunas iniciativas prosperan y hasta mutan en verdaderos negocios que perduran en el tiempo. Otras, requieren barajar y dar de nuevo.
Jorge Torres lleva 18 veranos sacándole sonrisas a los chicos. Se le ocurrió incorporar figuras de dibujos animados en la peatonal de la ciudad para que los niños se lleven un recuerdo fotográfico. La irrupción de los teléfonos con cámaras lo obligó a adaptar la metodología: antes cobraba por las fotos que sacaba e imprimía en el lugar y ahora le agregó la posibilidad de que los padres dejen “una colaboración” y saquen ellos mismos la foto con sus celulares.
“Empecé a hacer esto por necesidad. Me vine a Córdoba desde Casilda porque tenía a mi hija viviendo acá y quería estar cerca suyo”, expuso Jorge.
Juan Porcel, con 58 años, ofrece hidropedales en el lago San Roque desde hace 20 veranos. Durante el año es chapista en Córdoba y en temporada se muda a Carlos Paz para desarrollar esta actividad con sus sobrinos y familiares. “Toda la familia se pone a trabajar en esto, cada verano. Por esta actividad pude progresar. Son dos meses intensos; después esto se cae y vuelvo a mi taller”, explicó.
A unos metros de ahí, un pastelitero le vende sus masas caseras a un artesano de la madera, recién llegado a la ciudad.
Un comercio convocó y hubo 1.500 anotados. Luciano Livetti, propietario de Alfajores La Quinta, que suma por estos días un nuevo local de grandes dimensiones frente al reloj Cu Cú, decidió hacer una convocatoria a través de las redes sociales para cubrir algunos puestos de trabajo. "En tres días tuvimos 1.500 solicitudes", señaló, aún sorprendido. La movida da cuenta de la necesidad, sobre todo entre los jóvenes, de hallar un empleo en blanco.

