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El trabajo al que renunció Pablo

Hay razones objetivas que avalan el período de enfriamiento en el que entró la economía posdevaluación (crédito caro, menos pesos en la calle, inflación) y muchas subjetivas: la confianza del consumidor cayó 18,4 por ciento en un año.

16 de marzo de 2014 a las 01:57 p. m.
El trabajo al que renunció Pablo

"Me gustaría que el señor (Jorge) Capitanich supiera, ya que dice que no tiene información de que se produzcan despidos en industrias o comercios, que a mi hijo el 27 de febrero le avisaron que el 28 sería su último día de trabajo", cuenta con angustia Mariela, mamá de Pablo. "Como joven e inexperto que es –sigue la mamá–, hizo como le pidió su jefe y presentó la renuncia, argumentando quejas por trabajar doble jornada el fin de semana en uno de los shoppings de la ciudad".Se quedó sin el mes de preaviso, se quedó sin la posibilidad de percibir el subsidio por desempleo, se quedó sin ingresos y se quedó con la gran desazón de tener que buscar, otra vez, qué hacer.De manera leve pero sostenida, el deterioro del mercado laboral ya se hace sentir. La cadena siempre hace síntoma en la construcción y el comercio; siguen los servicios y luego la industria, especialmente la que emplea mano de obra altamente calificada.El despido es, por lo general, el último recurso, por dos razones: es caro y es costoso formar ese capital humano. Primero se recortan horas extras o extensiones horarias.Hay razones objetivas que avalan el período de enfriamiento en el que entró la economía posdevaluación (crédito caro, menos pesos en la calle, inflación) y muchas subjetivas: la confianza del consumidor cayó 18,4 por ciento en un año.Según el índice de expectativas económicas de febrero que elabora la Universidad Católica de Córdoba, el 25 por ciento cree que en 2014 sus ingresos caerán, el 52 por ciento cree que seguirán igual y el 18 por ciento, que estarán mejor.En cuanto a las perspectivas de empleo, apenas el 13 por ciento cree que el empleo crecerá, el 47 por ciento piensa que los puestos de trabajo disponibles serán los mismos y el 34 por ciento cree que caerán.Del otro lado del mostrador, el 15 por ciento de las empresas –según el monitoreo de SEL Consultores– prevé recortar personal este año. En 2013, el nueve por ciento pensaba hacerlo.En realidad, hace cinco años que el mercado laboral atraviesa una coyuntura particular: indicadores bajos de desempleo, pero problemas estructurales sin resolver, como la informalidad y la subocupación.En el país, la población activa es de 17,3 millones de personas y, según el 6,4 por ciento registrado en el último cuatrimestre de 2013, poco más de un millón están desocupados y otro tanto están subocupados, es decir que trabajan, pero menos de lo que querrían. Pero del 93,6 que tiene trabajo, apenas la mitad está en blanco: cinco millones en el sector privado y 4,2 millones en el público. Sin respaldo La otra mitad es cuentapropista (con muchas deficiencias en cobertura social y previsional) y la otra mitad trabaja en negro. Esta segunda mitad es la que primero sufre las consecuencias de la menor actividad económica, porque allí no cuesta plata despedir, no hay preaviso, no hay gremio ni presencia del Estado, ni indicadores ciertos que revelen lo que realmente allí sucede.Pablo estaba en la privilegiada primera mitad: trabajaba en blanco, aunque lo engañaron para disfrazar el despido de renuncia. Aislados, quizá, ya aparecen los primeros indicios de que el mercado laboral tiene problemas serios, aunque en la estadística todavía no aparezcan.