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El silencio de Lizarralde y la dramática búsqueda de Paola, en el comienzo del juicio

Hoy fue la primera audiencia del juicio por el crimen de Paola Acosta y la agresión a Martina, que fue rescatada de una alcantarilla. Las claves del caso. El padre del acusado dijo que "todo es una fábula". Luis Acosta, padre de Paola, espera una perpetua. En una entrevista con La Voz, Maru insistió en que Lizarralde sea condenado por "femicidio". También declaró la hermana de Lizarralde.

23 de septiembre de 2015 a las 11:17 a. m.
Francisco Panero y Patricia Cravero
El silencio de Lizarralde y la dramática búsqueda de Paola, en el comienzo del juicio
LIZARRALDE EL BANQUILLO. (Raimundo Viñuelas/La Voz).

"Agua, agua". Era una de las pocas palabras que sabía a su año y medio, pero Martina la repetía sin cesar cuando fue rescatada de la alcantarilla de Domingo Zípoli y Costanera, según recordó su tía, Maru Acosta.

Ella fue la primera testigo del juicio por el crimen de su hermana Paola Acosta y el intento de asesinato de Martina, quien logró sobrevivir luego de 80 horas en ese lugar.

El juicio se lleva a cabo en la Cámara 11ª del Crimen de Córdoba, con Gonzalo Lizarralde, el padre biológico de Martina, como el único acusado.

Cuando fue consultado sobre sus datos personales, Lizarralde dijo que tenía dos hijos: Martina y una bebé de cinco meses. La alusión a Martina no es menor, ya que, según la instrucción judicial, el crimen de Paola ocurrió luego de que un ADN determinara su paternidad y se viera obligado a pagar la cuota alimentaria.

"Por consejo de mi abogado, me abstengo de declarar", dijo Lizarralde luego, cuando le preguntaron si quería hacer uso de la palabra.

El primer testimonio

La noche del 17 de septiembre de 2014, Maru se comunicó con Paola por teléfono, entre las 21.30 y las 21.45. "Me dijo que Gonzalo iba a ir y que él le preguntaba con quién dejaba a los chicos cuando ella se iba o si se quedaban solos los chicos", declaró Maru, la primera testigo.

Maru recordó que Paola se quejaba porque Lizarralde demoraba en pasar cuota alimentaria y no abrió la cuenta bancaria correspondiente. Y dijo que todos los días Lizarralde inventaba una excusa distinta para no pagar la cuota.

Según declaró, Paola le contó a ella que el acusado le había preguntado con quién iba a estar esa fatídica noche para pasar a pagarle. Todo surgió luego de una resolución judicial en el fuero de Familia. "¿Vos y yo cuándo estuvimos?", le preguntó Lizarralde a Paola al recibir el ADN positivo en la audiencia, según declaró Maru.

De acuerdo a la investigación, los dos hijos mayores de Paola se quedaron en el departamento cuando la mujer bajó con la pequeña Martina en brazos, para recibir a Lizarralde. Luego no se supo más de ella hasta que apareció en la alcantarilla.

Como Paola no regresaba, uno de sus hijos llamó a su tía. Y ella, a su vez, le dijo a la madre lo que estaba pasando: "Mami, la Paola no está".

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Llamadas contradictorias

Maru llamó a Lizarralde, porque sabía que tenía que pasar por la cuota. Primero, según declaró, le dijo una cosa, luego, en otro llamado, otra.

"Le pregunté ¿las viste? Sí, me dice. Entré 10 minutos, les di la plata y me fui. \'¿Te dijo algo?\', le pregunté. No, no me dijo nada. \'¿Viste si cruzaron y entraron después al edificio?\' No, no las vi. \'¿Cómo estaba vestida? No sé, ella creo que de negro y Martina de rosa\'".

Ese fue el primer llamado. Luego, entre 10 y 15 minutos después, él la llamó, según declaró la joven. Le dijo que había visto que Paola luego se cruzó, y en un edificio nuevo al lado del suyo, una pareja no podía abrir la puerta y ella fue a ayudarlos.

Por esas contradicciones, Maru y su madre decidieron ir a hacer la denuncia. "No tenemos ninguna pista de su hermana y sobrina, lo que sí sabemos es que las dos están muertas", dice Maru que le dijeron tiempo después, el sábado a la noche en la Central de Policía.

Recordó, además, que cuando hablaron con un ayudante fiscal le dijeron que seguramente estaban ante "una desaparición voluntaria".

GONZALO LIZARRALDE. En el banquillo de los acusados (La Voz/R. Viñuelas).
GONZALO LIZARRALDE. En el banquillo de los acusados (La Voz/R. Viñuelas).

La alcantarilla

Luego llegó la triste noticia. Maru contó en el juicio que se enteró por La Voz de que Paola estaba muerta. Y que luego, en el Hospital Pediátrico (la ex Casa Cuna), pudieron ver a Martina.

"Es muy delicado el estado de su sobrina", le dijo un médico. Tuvieron que sedar a la niña. Maru recordó que Martina estaba con los ojos muy abiertos, con tajos grandes y sucios. "La miré y lo único que traté de hacer es sonreír para que pensara que estaba todo bien", declaró.

"Martina hoy está bien, pero tiene que ir al psicólogo y tiene varias cicatrices", dijo después Maru en respuesta al fiscal Diego Albornoz.

Maru contó tambíen, durante su testimonio, que uno de los hijos de Paola, cuando se enteró de lo ocurrido, le dijo, con desconsuelo: "Mientras a mi mamá la estaban matando ahí abajo, yo estaba jugando en la computadora".

Más testigos

La acusación se vio favorecida por la declaración de cuatro testigos que se sucedieron luego de la palabra de las hermanas de la víctima, Maru Acosta, y del acusado, Valeria Lizarralde. Un matrimonio que tiene una pizerría frente a la casa de Paola, el empleado del lavadero a donde Lizarralde llevó el auto a lavar, y un vecino de Paola fueron los testigos que completaron la primera audiencia.