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El riesgo de atomizarse

En poco más de dos meses, las inquietudes de un puñado de alumnos terminaron siendo la voz de la conciencia de una sociedad adormecida. Mariana Otero.

05 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
El riesgo de atomizarse

El momento de gloria que viven los movimientos secundarios no tiene registro en las últimas tres décadas. Su aparición ha sido vertiginosa. En poco más de dos meses, las inquietudes personales de un puñado de alumnos terminaron siendo la voz de la conciencia de una sociedad adormecida. Buenos Aires fue un despertador que sonó fuerte en Córdoba. El puñado dejó de serlo cuando más chicos se dieron cuenta de lo que eran capaces: podían organizarse, participar, proponer, ser escuchados, provocar cambios y poner nerviosos a funcionarios. Nada mal a los 16 años. En pocas semanas se hicieron ver. Los chicos dicen que llegaron para quedarse y crecer. Saben que han logrado mucho en poco tiempo. Y aunque aseguran que no les sorprende el "éxito", en la intimidad admiten que es bastante más de lo que esperaban. "Lo vivimos con las tripas", grafica, con las palabras y con el cuerpo, una alumna que durmió 10 días en el piso de su escuela.A pura adrenalina, los adolescentes se mostraron con el alma en las manos. Resistieron a las sospechas de manipulación de los partidos políticos, a la incomprensión de parte de los adultos, a las miradas críticas por protestar por sus derechos vulnerando otros. Con todo, consiguieron que el Gobierno respondiera por lo que dejó de hacer y que algunos padres también despertaran.Ahora los chicos tienen el desafío de aglutinarse y fortalecerse en un escenario dividido en dos movimientos, que agrupan a unas 50 instituciones. Hay dialoguistas y radicalizados, los hay a favor de la reforma de la ley y los hay pro anulación del proyecto, hay grupos que tienen abiertas las puertas en el Ministerio de Educación y otros que son ignorados. Unos y otros se desacreditan, se maltratan, se acusan, pero pelean por lo mismo. El riesgo de atomizarse es desgastarse en el mejor momento y crear "enemigos" que no existen.