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El Papa pide que la trata sea un delito de lesa humanidad

Es una de las conclusiones a las que arribó el Primer Seminario sobre Tráfico de Personas realizado en el Vaticano, en el cual participó Francisco.

05 de noviembre de 2013 a las 12:01 a. m.
El Papa pide que la trata sea un delito de lesa humanidad

Se difundieron ayer las conclusiones del Primer Seminario Internacional sobre Tráfico de Personas, realizado el fin de semana pasado en el Vaticano.

Pero a la par arrancaba otro encuentro, sobre “Pan y Cerebro”, del cual también participa la cordobesa Alicia Peressutti. Esta modesta vecina de Villa María pertenece a la organización Vínculos en Red, que lucha contra la trata de mujeres.

Desde un principio contó con el apoyo del ex cardenal Jorge Bergoglio, al igual que los porteños de La Alameda, representados por Gustavo Vera. “El Papa nos pidió que nos quedáramos al seminario sobre ignorancia y miseria, porque son los cimientos del tráfico humano”, confió Alicia.

Al presentar el documento final, el canciller pontificio Marcelo Sánchez Sorondo señaló que, “cada año, alrededor de 29 millones de seres son sometidos a trabajo esclavo”. Esto comprende desde realizar tareas inhumanas hasta engrosar filas paramilitares o hacer de “mulas” de estupefacientes.

“Dos millones de mujeres jóvenes son captadas para el comercio sexual”, especifica el documento, en cuya redacción contribuyó el argentino Juan José Llach, consultor laico de la Academia Pontificia.

Además, “una minoría difícil de precisar es destinada a fines aún más aberrantes”, puntualizó Alicia Peressutti. A su juicio, “es francamente innovador” que el Papa haya incluido y enfatizado el “tráfico de órganos y tejidos, poniendo en escena el mercado de óvulos y embriones, además de conocidos pero no tan difundidos casos de extracción de riñones, córneas y otros órganos en personas vivas”.

Lucro incesante

“Como siempre, el Papa insistió en que estas actividades existen porque arrojan enormes ganancias para mercaderes e intermediarios”, continuó Peressutti.

Según un informe de Naciones Unidas, tan sólo en Europa la servidumbre sexual femenina se traduce en un lucro de 2.500 millones de euros anuales.

Entre las medidas propuestas por el documento vaticano, se destaca la sugerencia de considerar el tráfico de personas como delito de lesa humanidad. Y que esa figura sea incluida en los códigos penales de los países centrales. Y que el ADN de cada individuo ingrese a un registro o patrón mundial, para facilitar su identificación.

Alicia Peressutti se hospeda donde vive Francisco, un viejo convento a varios minutos de la plaza San Pedro. El diario ir y venir le ha permitido observar “los cambios increíbles” que ha operado en el ánimo de sus feligreses. Pero ella dista de ser la única invitada a Santa Marta. “El Papa alojó a medio mundo en su casa, para que ahorráramos plata y pudiéramos tener algunas conversaciones privadas”, confiesa esta vieja conocida el ex cardenal primado.

En detalle

Referentes. Según Peressutti, “el Papa dio órdenes para que se convoque a los auténticos referentes en estos temas, sin importar sus creencias o religión”. Ella reconoce que la “lucha más grande” se librará en las conciencias, y en buena parte de la opinión pública: “En todo momento deja claro que la prostitución esclaviza a la mujer, y condena a su cliente; que la seducción de niños y hambreados es un crimen abyecto; que las cosas no van a cambiar mientras seamos cómplices de las mismas …”, expresa.