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El impuesto a las gaseosas: ¿dulce o truco?

¿Existen evidencias sobre, por un lado, el carácter perjudicial del consumo de bebidas azucaradas y, por el otro, de que tiene algún efecto positivo como medida sanitaria subir sus impuestos?

16 de noviembre de 2017 a las 12:00 a. m.
El  impuesto a las gaseosas: ¿dulce o truco?

¿De qué tiene más la medida de aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas para desalentar su consumo por esgrimidas razones de salud? ¿De aumentar los impuestos o de razones de salud? ¿Dulce o truco?

¿Encontró el Gobierno nacional una ventana políticamente correcta, vinculada a un tema de época, para incrementar un tributo de fácil recaudación o existen evidencias sobre, por un lado, el carácter perjudicial del consumo de bebidas azucaradas y, por el otro, de que tiene algún efecto positivo como medida sanitaria subir sus impuestos?

Esas preguntas intenta responder nuestro informe de Primer plano, que deliberadamente elude todo otro costado del problema alejado del enfoque de salud, como el potencial impacto negativo en el empleo si se cumplen las advertencias de las embotelladoras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha venido recomendando desde 2013 la aplicación de medidas fiscales, como el diseño de impuestos específicos o el aumento de los ya existentes.

Existe una experiencia cercana: México, que junto con Argentina es uno de los principales consumidores de bebidas azucaradas de la región, desde enero de 2014 aplica un impuesto del 10 por ciento para las bebidas azucaradas y consiguió disminuir su consumo y trasladarlo, en parte, a bebidas sin azúcar y a un mayor consumo de agua.

En líneas generales, hay consenso entre los especialistas de la salud para defender la medida, aunque duden de los motivos del Gobierno y entiendan que lo único que debería fomentar es el consumo de agua, y no de bebidas light o sin azúcar.

Se podrá leer también el mejor argumento de las industrias de las bebidas sin alcohol, la mayoría con azúcar: que aunque baje el consumo de gaseosas, no se verifica que caiga la obesidad.

Se propone, a continuación, un debate honesto sobre un tema que es tan importante que está presente en nuestras vidas, al menos, cuatro comidas al día.