El impacto de la asignación por hijo
Con los datos oficiales que existen, se puede asegurar que la variación de la matrícula en el nivel primario y secundario ha sido prácticamente nula. Mariana Otero.
Con los datos oficiales que existen, se puede asegurar que la variación de la matrícula en el nivel primario y secundario ha sido prácticamente nula. Pese a que aún falta computar la información del 10 por ciento de los establecimientos públicos y privados provinciales, las estadísticas no van a moverse de manera sustancial. En el primario, hay unos siete mil alumnos menos que en 2009; en el secundario, se observa una baja de poco más de 1.100 inscriptos (aunque hay una suba en el sector estatal y un descenso en el privado). Las autoridades provinciales argumentan que la caída en el primario tiene sus razones. Dicen que, al haber menos repitentes, hay mayor promoción y menos chicos estancados o con sobreedad. Además, sostienen, hay un bajo crecimiento vegetativo. En el secundario, las causas que impulsan un mejor rendimiento tendrían su correlato con la facilidad de pasar de año con tres previas. Aunque ésta, claro, no es la explicación oficial.La pregunta del millón es qué pasó con la avalancha de alumnos que se suponía iba a colapsar el sistema gracias a la asignación universal por hijo. La variación mínima de la matrícula desmiente que el impacto sea el esperado desde la Nación, que sigue asegurando que la matrícula nacional se incrementó en un 25 por ciento (el ministro Sileoni llegó a hablar de 250 mil nuevos estudiantes). Aunque es posible que el impacto se esté sintiendo con fuerza en las provincias más pobres y en las escuelas de sectores vulnerables de las grandes urbes, Córdoba aportaría poco a la causa.El nuevo subsidio estaría sosteniendo la matrícula y no contribuyendo a incrementarla, opinan en el Ministerio provincial.Un termómetro podría ser la cantidad de alumnos que se están sumando a la propuesta para que chicos de entre 14 y 17 años terminen el secundario. De todos modos, la propuesta es acotada y aún quedan miles de jóvenes afuera de la escuela. No se sabe cuántos, pero podrían ser tantos como los que repiten de año en 2010.

