El fútbol quedó como excusa
Hace cuatro años que el vínculo se consolidó y excedió largamente las mañanas del fútbol.
“Nosotras a veces salimos solas las mamás los viernes, a veces nos juntamos a tomar mates con los chicos o hacemos una juntada entre todos, con la familia”, cuenta Flavia, mamá de Francisco y de Lucio Moreno. El contacto comenzó en la escuelita de fútbol del jardín de Francisco, siguió toda la primaria con la Lifi y este año también, primero del secundario y el último en que su hijo participa de la Liga. Hace cuatro años que el vínculo se consolidó y excedió largamente las mañanas del fútbol, donde hacían quioscos para recaudar fondos. Son ocho familias que se reúnen periódicamente, incluso alquilan un predio para despedir el año, por ejemplo.
“Estas nuevas amistades pasaron a ser muy importantes”, reconoce Flavia. Las mamás tienen un grupo, los padres otro, a su vez, tienen uno en común: “Lifi 2005”. “Todos tenemos chicos más chicos, con excepción de dos, así que estamos en sintonía parecida”, asegura.

