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"El fútbol me dio la posibilidad de vivir de una manera hermosa"

José Omar Reinaldi tuvo una niñez plena de juegos y simpleza en el interior cordobés y triunfó en el fútbol grande en una época de estrellas y buen juego.

07 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
"El fútbol me dio la posibilidad de vivir de una manera hermosa"
José Omar Reinaldi. Recuerda la simpleza pueblerina de sus comienzos y la emoción del primer juego en la Bombonera (Facundo Luque/LaVoz).

Intuyó que Juan Carlos "Palito" Mameli le iba a devolver, de taco, la "pared" que habían empezado a construir Antonio Syeyyguil y Omar Dalombo en territorio xeneize y picó en diagonal entre el peruano Julio Meléndez y Roberto Rogel. El olfato goleador no le falló y desairó a Antonio Roma en la salida, con un toque suave al palo más lejano del arquero. Faltaban dos minutos para el pitazo final en La Bombonera, por la cuarta fecha del Campeonato Nacional de 1968, y el por entonces jugador más joven del plantel de Belgrano comenzaba a escribir su propia historia. El local ganaba 3 a 0 cuando el técnico celeste, Raúl "Pucho" Arraigada, lo mandó a la cancha: "Andá y hacé lo que sabés, pibe", dice que le indicó el maestro. Y él le hizo caso. "Ese día empecé a explicarme un montón de cosas y a darme cuenta de qué significaba ser un jugador profesional", cuenta José Omar "Pepona" Reinaldi (63) –¿Qué implica ser un jugador profesional? –Es tener una vida ordenada, hacer lo que el cuerpo técnico te pide y trabajar duro y parejo siempre, seas titular o suplente, para estar bien preparado cuando se presente la oportunidad de jugar. También, entregarse en cuerpo y alma a la camiseta que tenés puesta. Nunca entendí a los jugadores que no gritan los goles que les convierten a equipos para los que jugaron antes. Me parece una pavada.En el viaje de regreso a Córdoba, luego del debut, trajo a la memoria un montón de momentos felices que le había deparado el "mejor juego del mundo", como define Reinaldi al fútbol.Recordó los veranos de baby fútbol en las canchitas de los clubes Rivadavia y Alumni, de Villa María, la ciudad donde nació el 27 de mayo de 1949."Empecé a jugar para El Glostora. Así se llamaba el equipo de mi barrio", evoca con una mueca de nostalgia. Una taberna típica y emblemática había inspirado el nombre de aquella escuadra infantil. "Era un bar de esos de antes, muy pintoresco, de ventanas altas. A la tarde, el dueño armaba las mesas en la vereda de tierra, bajo la sombra de los árboles, y sacaba una radio a galena para que los parroquianos escucharan el Glostora Tango Club y Los Pérez García ", precisa.El primero era un espacio de tango en vivo en Radio El Mundo. Y Los Pérez García , un radioteatro en la misma emisoraDespués de El Glostora, "Pepe" (como lo conocen sus amigos de la niñez), pasó a lucir la casaca de Casa Seppey, negocio de ramos generales que ocupaba una manzana entera. "Mi papá era empleado de esa ferretería y armó un cuadro", apunta."Cuando era chico, en mi pueblo no había infraestructura deportiva, pero sobraba espacio para realizar cualquier actividad física y desarrollar el cuerpo de manera natural", señala."Corríamos de acá para allá, nos trepábamos a los árboles, andábamos en bicicleta sin riesgos y no hacía faltar juntar a 10 ni tener una canchita cerca para jugar. Si éramos cuatro, jugábamos a las cabecitas dos contra dos y si éramos dos, cabeceábamos entre nosotros", alude a una época simple.Reinaldi cursó el secundario en la Escuela Bernardino Rivadavia, de Villa María, y a los 13 años empezó a jugar en la quinta división del Club Unión Central, el más viejo de la cabecera del departamento General San Martín. "Tenía la camiseta negra y amarilla, como la de Peñarol", ilustra. Vistiendo esos colores, debutó en primera contra Colón, de Arroyo Cabral. "Ganamos cuatro a cero e hice el primer gol", aseguraEn 1967, vino a Córdoba a estudiar Arquitectura en la Universidad Nacional e integró el seleccionado de esa Facultad en las olimpíadas universitarias de ese año. Después de un paso fugaz por Ferrocarril Oeste (lo llevó a prueba Miguel Ángel López) y ocho partidos en la primera de Lavalle, Arraigada lo convocó a Belgrano como refuerzo y lo hizo debutar contra Boca (equipo del que era hincha), en septiembre de 1968.También vistió las camisetas de River (en 1975 convirtió el gol del triunfo ante Rosario Central que le dio el campeonato Nacional al Millonario) y Talleres (estuvo en la fatídica final contra Independiente, el 25 de enero de 1978). Jugó además en el Barcelona de Ecuador, en Loma Negra (Olavarría) y en Rosario Central. El 25 de abril de 1979 debutó en la selección conducida por César Menotti, en un amistoso ante Bulgaria. –¿Qué es lo mejor que le ha dado el fútbol? –El fútbol ha sido y es esencial en mi vida porque estoy ligado a él desde niño. He sido y soy feliz jugándolo y aún hoy, el olor a pasto me produce una sensación muy agradable, lo mismo que sentir el pique de una pelota o el contacto con ella. El fútbol me dio la posibilidad de vivir de una manera realmente hermosa.

Por qué “Pepona”

Reinaldi no sabe quién lo apodó “Pepona” ni cuándo lo hizo, aunque sospecha que el autor se inspiró en una muñeca de trapo de piernas largas y trenzas rubias, que estaba de moda entonces. El futbolista tenía el pelo dorado y usaba melena y bigotes tupidos.