El drama de salir corriendo en medio de la noche
La mujer no sabía qué hacer. Su hija de 9 años casi no respondía cuando ella le hablaba. Parecía ida, perdida.
La mujer no sabía qué hacer. Su hija de 9 años casi no respondía cuando ella le hablaba. Parecía ida, perdida. Hasta que se dio cuenta de que la niña se había tomado casi por completo lo que quedaba en un frasco de pastillas para dormir. Rápido, buscó un remise y se dirigió hacia el Hospital Infantil, donde la pequeña quedó internada y lograron compensarla.En la casa, ubicada en un barrio de clase media de la ciudad de Córdoba, quedaron solos los otros hijos pequeños, que recién ahora han aprendido que las pastillas de los adultos no se deben tocar.Pero en ese mismo hospital han tenido otros casos, también preocupantes. Chicos de corta edad que llegan heridos a puntazos o bala y que sólo responden que no saben qué les pasó. Al tomar muestras de sangre u orina, los médicos detectan la presencia de algunas sustancias, como la cocaína.También en la guardia del Misericordia, otro hospital público de la provincia, llegan cada vez más chicos con problemas respiratorios y el pulso acelerado, producto de algún consumo. Los médicos aúnno dejan de sorprenderse por las respuestas que escuchan cuando les preguntan a estos chicos y adolescentes sobre qué han ingerido: pastillas, fana, marihuana, cocaína y hasta humo de resina plástica molida, por lo general obtenida a partir de las insignias de los automóviles.

