El día que Pablo se despertó como niño
El hombre, un pastor adventista de 40 años, se desmayó durante una reunión en un templo y cuando fue reanimado tenía memoria de sus primeros 5 años. Sufrió un cuadro de amnesia disociativa y ahora le faltan los recuerdos de los últimos 12 años de su vida.
Pablo Quiñones, un pastor adventista de 40 años, se desvaneció y despertó con la memoria de sus primeros 5 años. Su nueva vida comenzó el pasado 7 de mayo, en la iglesia central de su culto, en Illia 269. En una reunión de trabajo se desplomó mientras sus ojos parpadeaban a gran velocidad.Las primeras horas después de despertar no podía entender qué había pasado con el tiempo: sus familiares habían envejecido, tenía hermanos que ni sabía que habían nacido, una esposa e hijos que como "niño" no imaginaba que podía llegar a tener. También, ese abrupto despertar le provocó dos grandes shocks , encontrarse en el cuerpo de un viejo y sorprenderse con un mundo moderno, como si estuviera viviendo en el futuro.Cuando le contaron, no podía creer que su vocación periodística había trocado a la de un ministro religioso. Angustioso despertar Despertó en el Sanatorio Allende, escuchando unas voces que le pedían que reaccione. Pronto se dio cuenta de que los médicos se habían confundido de nombre. "Despertá, Carlos". Angustiado, con sus 5 años y pensando que lo iban a enviar con otra mamá, hizo esfuerzos con sus manos señalándose el pecho. Desesperado, quería que leyeran en su pintorcito que allí estaba bordado "Pablito". Luego abrió los ojos y muy angustiado logró superar la confusión. Comenzaron a hacerle preguntas y él respondía como el niño que se sentía. Le sonó ridículo que le preguntaran de qué trabajaba, si estaba casado y si tenía hijos.La confusión de tantas preguntas lo llevó al llanto. Daba la dirección de su casa de niño en Santa Fe al 2500, pero minutos más tarde recordó la que vivió unos años más tarde, en Duarte Quirós al 200. Ya había recuperado la memoria hasta los 10 años. Pero tampoco los médicos le entendían y estaban igual de confundidos. La rueda de preguntas con otros profesionales se reiteraba una y otra vez. Desesperado, "Pablito" se ocultaba bajo las sábanas. A su lado, su mujer Alejandra pasó inadvertida para él. Le dijeron que estaba ahí porque era quien lo había "encontrado". Pidió ver a sus padres y cuando entró su papá Salvador, se dio cuenta de que era él por la mirada, pero muy envejecido. Ya no era el hombre robusto y tenía una figura enjuta. No tenía idea que sus padres, en ese extraño viaje en el tiempo, se habían separado muchos años antes. Le dijeron que su mamá estaba trabajando y ya llegaba. "Ya puede volverse, ahora está mi papá", le dijo a Alejandra. Análisis Luego de una batería de análisis con aparatos que jamás había visto, lo internaron en la habitación VIP del Allende. No entendía qué le había pasado a sus manos, eran de una persona grande. Aún restaba algo peor, fue hasta el baño y se enfrentó al espejo. Hasta que se dio cuenta que era él, pasaron varios segundos. Bajó la tapa del inodoro, se sentó y comenzó a llorar sobre sus rodillas.Alejandra y Salvador no sabían qué sucedía ahí adentro. Media hora después Pablo salió, se metió en la cama y se tapó hasta arriba con las frazadas. Desde esa cueva de angustia, asomaba la vista y lo espiaba a su papá, un hombre con jeans "gastados", pensando que pertenecían a una familia pobre.A esa altura pensó que estaba loco y comenzó a hacer "pruebas" para ver si sus percepciones eran fiables. Contaba azulejos, se fijaba en las formas de las lámparas y chequeaba todo a su alrededor. Noticias del olvido En la pulserita que le pusieron, encontró su fecha de ingreso. "Si nací en el '73... ¿tengo 40 años?", se preguntó. Pasaron varias horas y al día siguiente le explicaron todo, cuando él pidió que le dijeran. Su mamá estaba "pituca" como siempre, pero canosa y con marcas del paso del tiempo. Le dijeron que estaba casado y le costó entender que era con la mujer rubia, Alejandra. También que tenía dos hijos varones de 14 y 11 años. Luego apareció una mujer muy linda y joven que lo saludó con confianza. "Es tu hermana", le explicó su padre. "¿Tengo una hermana más grande?", preguntó. Ella se rió y le dijo que era 12 años más chica que él. Orgullosa, su madre le dijo que era pastor adventista. Con las semanas fue recobrando más memoria. Ya en su casa consiguió armar su historia hasta llegar a los 19. Luego emprendió un viaje a Entre Ríos y fue recuperando recuerdos de la época en que estudió Teología en la Universidad Adventista del Plata. Allí conoció a su mujer, cuando tenía 22 años, paseando en una canoa en un campamento religioso. Actualmente, llegó a los recuerdos de los 28 años. Tiene esa memoria, aunque razona como alguien de 40. Tal vez recupere los recuerdos de los 12 años que le faltan, tal vez deba reconstruirlos.
¿Qué es la amnesia disociativa?
Mal extraño. El psiquiatra que lo trata explicó que Pablo Quiñónez sufrió una amnesia disociativa, un cuadro bastante extraño que se produce estrictamente con base psíquica. Por alguna razón, el individuo necesita reprimir y olvidar. Eso es lo que está tratando de saber con ayuda de psicoterapia.
Esperanzas. Pablo se siente esperanzado de que su vida vuelve a comenzar. "Hay muchas cosas que ocurren en nuestra historia y que no podemos explicar. Pero lo positivo es que la vida continúa y nos da nuevas oportunidades. Más allá de cualquier desgracia, podemos empezar de nuevo", dice.

