“El chikunguña siempre generó brotes muy intensos y explosivos”
José Moya, consultor de la OPS, explicó que este mal se trasmite con mucha más facilidad que el dengue. Consideró muy probable que llegue al país, y dijo que es un error subestimar el impacto de la enfermedad.
La fiebre chikunguña, infección viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes Aegypt i, desembarcó por primera vez en las Américas en diciembre del año pasado y se propagó con enorme celeridad en la región, donde en sólo 11 meses ya hay más de un millón de casos reportados. Los primeros contagios autóctonos se registraron en la isla de Saint Marteen, y de allí se propagaron a otras islas pequeñas del Caribe hasta llegar a República Dominicana, donde actualmente se concentra el mayor brote, con medio millón de contagios notificados aunque se estima que el subregistro es muy significativo.Hoy la enfermedad es una amenaza para la Argentina, ya que hay transmisión viral sostenida en Sudamérica, con miles de casos en Venezuela y Colombia. También avanza sin pausa en el nordeste de Brasil, y ya se registró el primer caso autóctono en Paraguay.José Moya es consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) para Vigilancia, Prevención y Control de Enfermedades, trabajó en Dominicana en las acciones de control del brote, y disertó en una reunión informativa sobre chikunguña realizada hace poco en Buenos Aires por el Ministerio de Salud de la Nación.Consultado por La Voz del Interior en esa oportunidad sobre por qué la nueva enfermedad avanzó en forma tan explosiva y en tan poco tiempo en las Américas, el experto aseguró que "es lo que se ha visto en todas las epidemias anteriores que se han podido revisar"."Esta enfermedad siempre tiene la característica de generar brotes muy intensos y explosivos cuando hay condiciones ambientales de temperatura, humedad y lluvias, lo que es fundamental para la multiplicación del mosquito que la transmite", explicó."Y además es clave –advirtió– que, al ser un virus nuevo en las Américas con el que nunca antes tuvimos contacto, toda la población es susceptible a contraerlo".Moya también dijo que la propagación de esta infección también se vincularía a que el período de viremia –el tiempo de permanencia del virus en el organismo– es prolongado."Aparentemente el virus se mantiene hasta unos 10 días en esa etapa, lo que aumenta la chance de que los mosquitos se infecten al picar a la persona infectada", dijo, y señaló que por esa razón "hay tres o cuatro veces más chance de que eso ocurra que en el dengue"."Y también hemos sabido que la carga viral en esta etapa es mucho más alta que en el dengue, o sea que hay mucha más cantidad de virus en la sangre, por lo cual es mucho más infectante. Eso sumado a la viremia prolongada, hace que la transmisión de este virus sea mucho más eficiente", explicó. Riesgo de cronificación El experto precisó que la enfermedad produce fiebre muy alta repentina, dolores muy intensos en las articulaciones (en particular en las pequeñas de manos y pies), y sarpullido generalizado con picazón intensa. Se presenta, según informó, en una fase aguda que suele durar hasta siete días. Pero advirtió que en otros casos hay una fase subaguda que puede extenderse hasta 12 semanas, o una fase crónica que puede afectar a entre el 18 por ciento al 50 por ciento de los que la sufren, que se prolonga hasta dos o tres años con síntomas recurrentes. "En general vemos que los niños y jóvenes se recuperan en pocos días y que la cronificación se da más en los mayores de 40 años", informó.Moya advirtió que además de ser transmitida por la picadura del Aedes Aegypti , hay transmisión vertical. "Las embarazadas que tienen la infección en la última semana de la gestación tienen un 50 por ciento de posibilidades de transmitirla al recién nacido", afirmó. –Algunos consideran que el chikunguña no es tan serio porque no causa tantas muertes. ¿Eso es así? –No, y hay que tener mucho cuidado con ese concepto. Eso se pensaba, de hecho, en el comienzo del brote en República Dominicana, pero rápidamente nos dimos cuenta de que era un error porque se trata de una enfermedad que no sólo tiene una alta transmisión, sino también alta morbilidad. Hay formas atípicas o severas, en las que aumenta el riesgo de morir. Los grupos de riesgo son los adultos mayores y las personas con comorbilidades, como enfermedades cardíacas, diabetes, en quimioterapia, entre otros. Y además está la cronificación, que tiene mucho impacto en la calidad de vida y en la salud mental. Y también hay que considerar que en la fase aguda, por la gran cantidad de casos que ocurren en forma simultánea, puede colapsar los servicios de salud.

