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El casquito, un “must” en la colección otoño-invierno

Lo cierto es que en la pasarela de la colección otoño-invierno en la Argentina los casquitos de protección que las policías les ponen a sus detenidos más renombrados ya son una tendencia, un must.

20 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El casquito, un “must” en la colección otoño-invierno

Difícil explicarnos qué está pasando. A los jueces que pasaron años remoloneando para investigar a funcionarios se les vienen subiendo a cococho las evidencias de latrocinios diversos cometidos por funcionarios públicos. Los sospechosos son capaces de hacer cosas increíbles para convencer a fiscales y a jueces de que es imprescindible detenerlos, acusarlos e investigarlos. Como el exsecretario de Obras Públicas de Néstor Kirchner y de su esposa, José López, que se puso a revolear bolsos de dólares, aparentemente harto de hacer tanto esfuerzo en la nueva era de la meritocracia, sin que nadie se dignara a dictarle una triste orden de allanamiento. Pero también vienen cayendo en paracaídas peces gordos. Es el caso de Esteban Ibar Pérez Corradi, a quien las policías argentinas decían que buscaban desde hace casi cuatro años sin poder encontrarlo, aunque ahora da la impresión de que muchos sabían que este condenado como autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez iba y venía por la Triple Frontera como Pancho por su casa.Lo cierto es que en la pasarela de la colección otoño-invierno en la Argentina los casquitos de protección que las policías les ponen a sus detenidos más renombrados ya son una tendencia, un must .Pérez Corradi fue detenido ayer en Paraguay, aparentemente, por las mismas razones por las que hasta ahora no se lo había detenido. Este hombre ocupó un lugar preponderante en la cadena que vinculaba al hampa de los narcos con los teléfonos del poder. Antes no lo detenían para que no hablara. Y ahora el más interesado en que lo detengan sería él mismo, para protegerse de quienes ya no le pueden garantizar impunidad pero deben seguir evitando que hable.Para la Justicia, Pérez Corradi ordenó la muerte de los tres representantes de un laboratorio que había entrado en la reexportación de efedrina con aval, por complicidad o por inoperancia, de oficinas dependientes de la Jefatura de Gabinete de la Nación.La reticencia de los jueces es parecida a la de los policías. De hecho, la fuerza de seguridad más eficiente de los argentinos parece ser la Policía de Paraguay: en lo que va del año ya detuvo al exabogado de Lázaro Báez, Jorge Chueco, en Encarnación; y al "Francés" Juan Viarnes en Caaguazú.Si sumamos a Pérez Corradi y a Moria, ya es cartón lleno.