Los chicos intentan dejar el pudor y se animan a aprender
Dos experiencias en colegios cordobeses ilustran las dificultades que tienen docentes y alumnos para avanzar con la educación sexual.
El Instituto secundario Monseñor de Andrea es privado, y su alumnado, heterogéneo. La dirección, docentes y no docentes están abocados a la preparación y contención de los adolescentes. Al igual que en la mayoría de los colegios, Biología centraliza el Programa de Educación Sexual. "Armamos grupos cooperativos, con alumnos y con los profesores de Ética y Ciudadanía", especifica la profesora Laura Perasso. El director Fernando Salía remarca que "la transversalidad es indispensable" y que recién este año están "francamente encaminados".
Una clase en el De Andrea da la pauta de cómo marcha el asunto. Como en otros secundarios actuales, el alumnado de segundo año oscila entre los 13 y los 16 años. Esta variante inquietaba a la profesora y a los auxiliares.
"Al principio íbamos con mucho cuidado, porque esas edades representan situaciones abismales respecto a la iniciación y la actividad sexual", señala Perasso. Pero, la preocupación se disipó rápidamente. "Los mayorcitos son precavidos y cuidadosos de los conceptos que transmiten a los más chicos".
El sentimiento común es la vergüenza, detrás de la cual se enmascara un saludable pudor. Eso hace que abunden las bromas y humoradas. "!Todavía no sabés dibujar un óvulo y un espermatozoide!", increpan sus compañeros, mientras Franco (16) dibuja en el pizarrón.
El colegio recibió los cuadernillos de Educación de la Nación. La apoyatura de las clases, o material didáctico es provisto por los fascículos de La Voz del Interior , más diapositivas y películas seleccionadas por los docentes.
Erradicar mitos. En el Alejo Carmen Guzmán, el populoso colegio público de barrio Talleres Este, apelan a recursos didácticos que atraigan a los alumnos. La profesora María Teresa Coronel y la psicopedagoga Graciela Sturmiolo cuentan de qué se trata. La tarea no es fácil porque, entre otras cosas, hay que luchar contra la frivolización mediática del sexo y las relaciones.
Algunas acciones las coordinan con el Centro de Actividades Juveniles (CAJ), que brindan talleres de salsa o bijouterie y organizan eventos solidarios. "También es el marco propicio para hablar de temas serios, como la interrupción del embarazo", explican.
Mitos. "Hasta ahora, lo más difícil es erradicar mitos que provienen de los medios de comunicación o de los adultos. Muchas notas, o series como Patito Feo o Casi Ángeles , pintan un mundo inexistente, donde los actos no parecen tener consecuencia. Si una chica queda embarazada, alguien solucionará mágicamente el problema. Además, esos programas naturalizan o vulgarizan la promiscuidad, el alterne constante de parejas".
Éxito. "Entre lo más positivo están las clases de educación sexual que dan los alumnos de sexto a los de primero y segundo. Al principio no querían saber nada, no querían "que los chicos supieran ciertas cosas". Después se dieron cuenta de que era necesario. Por otra parte, recién cuando uno tiene que explicar y razonar se da real cuenta de lo que está haciendo".

