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Convierten escobas en bastones para los abuelos

Alumnos de la Escuela Especial Juana Manso sumaron a otros colegios. El proyecto forma parte de un concurso para promover acciones solidarias.

17 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Convierten escobas en bastones para los abuelos

"¿Querés ver? ¡Vení, así te mostramos!", dicen los chicos. Se trasladan al taller que ordenaron "porque les iban a hacer una nota", aclara el profe con un guiño. Víctor corta los palos. Maxi y Rodrigo los lijan; Sergio se encarga de los mangos; José marca los moldes en la madera; Melitón, César, Julio, Matías y Marcos ayudan con el cepillo, las sierras, la caladora, y las otras máquinas, algunas adaptadas por ellos mismos. Se ayudan, se recomiendan con las medidas de seguridad y se alientan para que el trabajo salga lo mejor posible. En se galponcito, de lunes a jueves, por algunas horas, los jóvenes convierten escobas viejas en bastones para abuelos de pocos recursos. Pero no lo hacen al azar: siguen las recomendaciones de profesionales y las necesidades de los mayores.Son alumnos de la Escuela Especial Juana Manso, de Villa Allende, de entre 17 y 20 años. Las tareas intelectuales les cuestan un poco pero en el taller trabajan como verdaderos carpinteros. "Los abuelos quedan chochos", aseguran desde la escuela, entre mates y pasta frola realizada por otros alumnos.El proyecto es uno de los 138 que se presentaron al concurso "Nosotros Queremos...", de la Fundación Inclusión Social Sustentable, cuyas acciones finalizan el 27 de septiembre próximo. La idea es promover acciones sociales entre los jóvenes de toda la provincia y el grupo ganador realizará un viaje educativo. En total, son más de 2.400 los que ahora están abocados a alguna tarea para la comunidad. Cómo lo hacen. El proyecto de los bastones comenzó en 2008 junto a la realización de muletas. Forman parte de él 10 chicos de cuarto, quinto y sexto año de la especialidad de Mantenimiento y Carpintería de la escuela. Se hacen llamar "Los Juanes II". Hasta el momento, han entregado unos 35 bastones y entre este año y el siguiente planean sumar 55."El año pasado hacíamos los bastones con palos de madera que comprábamos con los subsidios, pero como se terminaron, y los abuelos pidieron más, vimos que los palos de escoba eran parecidos y decidimos reciclar", explican los chicos y el profe, Horacio. Para conseguir la materia prima realizaron un sondeo en la propia institución y se dieron con que los niños de la primaria se prendían en la idea de conseguir escobas más que los del secundario.Por eso contagiaron mediante una campaña de difusión con carteles a otras cinco escuelas primarias. Así juntaron más de 200 palos. "Pero recuperamos 65", dicen. "Los otros no sirven porque están apolillados, quebrados o torcidos", explican.La construcción de los bastones se hace en varios pasos y con máquinas de gran porte que los chicos aprendieron a usar a lo largo de estos años. El acabado final está dado por la pintura impregnante y el último detalle es un sello con el nombre del colegio. "Trabajamos en serie", sostienen. Están organizados para que cada uno realice una tarea distinta pero todos saben hacer de todo en el taller. Reyes de la madera. Cuando terminen la escuela, los chicos quieren dedicarse a la carpintería. "Nosotros sabemos usar todo en el taller", manifiestan orgullosos de sus conocimientos. El profesor que los guía agrega: "Antes, vendíamos lo que producíamos, pero luego nos dimos cuenta de que con las acciones solidarias lográbamos más alianzas con las instituciones y un mayor crecimiento en la escuela. Aunque faltan algunas cosas, ahora tenemos un taller súper completo". Los chicos se sienten mucho mejor. "Nosotros lo hacemos sólo para ayudar", recalca uno de los varones.Dos negocios colaboran en la acción. La Fábrica de Sillas JCL y la empresa Marca Líquida donan la pintura, las lijas, las maderas sobrantes de las que salen las manijas de los bastones, la cola, las gomas para la punta de los bastones, las argollitas de cobre, entre otras cosas. Además, participan escuelas de la zona, el Hospital Josefina Prieur y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti). Todos por los abuelos carenciados de Villa Allende.Las metas de los alumnos no se quedan allí. Ya están armando con los palos que no sirven fichas para que las escuelas que ayudaron puedan jugar a las damas. Además, están restaurando puertas de la casa de un vecino y de la misma escuela; están levantando un aula nueva y hasta realizan jaulas para que las palomas no se coman el sembrado que preparan los chicos de otra especialidad.