Los edificios son un asunto de Estado
La prioridad de los trabajos en las escuelas que el año pasado fueron noticia está puesta en garantizar la seguridad absoluta desde el día en que comiencen las clases. Mariana Otero.
La prioridad de los trabajos en las escuelas que el año pasado fueron noticia está puesta en garantizar la seguridad absoluta desde el día en que comiencen las clases. Nada puede fallar el 1° de marzo, cuando más de 850 mil alumnos retomen sus actividades escolares en toda la provincia. Parece que las obras van bien, aunque no hay que esperar milagros. Los edificios remozados en su totalidad tardarán en verse porque, en algunos casos, las intervenciones son gigantescas, con plazos de hasta un año y seis millones de pesos para su ejecución.Décadas de abandono no se resuelven en pocos meses.El Carbó es, quizá, la escuela más emblemática. Una institución centenaria por la que circulan cinco mil personas al día, a la que durante años se intentó mantener en pie con un presupuesto mínimo y arreglos provisorios, visibles y parciales. Pero, en el fondo, escondía pisos comidos por las ratas, vidrios rotos, pizarrones destruidos, techos rajados.No por casualidad, la antigua Escuela Normal frente a la Plaza Colón de la ciudad de Córdoba fue el símbolo del levantamiento de los alumnos y las tomas de las escuelas, en 2010. Entonces, los chicos comenzaron pidiendo mejoras edilicias y, luego, mucho más.Algo aprendimos de la "rebelión de los estudiantes" de octubre, aquella que hizo tambalear viejas estructuras sostenidas por la abulia colectiva. De pronto, la sociedad empezó a medir las gestiones escolares y gubernamentales no sólo por lo que mostraban sino, también, por lo que ocultaban. Se sabe que durante años se escondieron los problemas puertas adentro de las escuelas; se sabe, también, que eso parece ya imposible.El ejemplo del año pasado es contundente. La movida estudiantil comenzó a multiplicarse por las redes sociales que mostraban el deterioro con el que convivían cientos de alumnos. Estudiantes y docentes rompieron el silencio mostrando fotos y videos por Facebook y luego sacaron la protesta a la calle, hasta desestabilizar los ánimos.Por eso, hoy el estado de las escuelas es casi un asunto de Estado. La precisión de las estadísticas, la necesidad de participación de los interesados, la propaganda oficial y la urgencia por mostrar eficiencia son parte de una estrategia para minimizar imprevistos. El asunto es tan serio que nadie puede arriesgarse a nuevas revueltas. Es un año electoral y los chicos saben cuál es la mejor manera de hacerse escuchar.
