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Dejó a su hija con sus tíos y la recuperó tras 6 años de lucha

Los tíos falsificaron los documentos de la bebé y la entregaron en adopción a un matrimonio de buen pasar económico.

19 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Dejó a su hija con sus tíos y la recuperó tras 6 años de lucha

Los eternos tiempos de la Justicia sumados a la ceguera de una pareja imposibilitada de concebir pueden tener en Argentina consecuencias irreparables en las vidas de las personas: en el caso de Mariana y su hija Sabrina, el resultado fue no poder crecer juntas, ni siquiera verse, durante 6 años. La última vez que Mariana y Sabrina estuvieron juntas antes del anhelado reencuentro (los nombres son de fantasía para resguardar la identidad de ambas) fue cuando esta era apenas una bebé de cuatro meses, en 2004. Con 19 años, sin pareja y otro hijo de un año, Mariana –oriunda de un pueblito de Santiago del Estero– había dejado a la criatura al cuidado de sus tíos, en una pequeña localidad cercana de Santa Fe (casi al límite de Santiago), para poder tener dos trabajos y así sostener a sus niños. "La dejé transitoriamente, por una cuestión de necesidad y de confianza hacia mis tíos; éramos todos una gran familia, no fue cualquier lugar. Estaba convencida de que la iban a proteger", cuenta Mariana, todavía con una sonrisa que le dura tras el reencuentro en junio de 2010, luego de una dolorosa lucha que se extendió desde el mismo día en que se enteró que Sabrina no estaba más con sus tíos.Es que mientras pensaba que Sabrina vivía con su familia –período en que la llamaba y visitaba con frecuencia–, sus tíos entregaron a la niña a una pareja de buen pasar económico. Al comienzo dijeron que la vendieron; luego se desdijeron.Mariana tuvo que golpear las puertas del Poder Judicial de tres jurisdicciones: la de Santiago del Estero, Santa Fe y Córdoba para recuperar a su hija.Y así, de un día para el otro, Mariana, de entonces 19 años, se vio envuelta en una disputa judicial que se extendió con el peso de la eternidad que vive una madre a la que le arrancaron su hija sin ningún motivo directo pero muchos indirectos: la desventaja de ser mujer, tener hijos sin que el padre de ambos se haga cargo, apenas tener recursos para sobrevivir, sumado a la necedad de una pareja que pretendía como propia una niña que ya tenía madre. Como si el derecho de una madre a criar a su hijo y el derecho de un niño a tener a su madre y sus hermanos de sangre valieran menos en el interior despoblado y pobre de las provincias.La reacción de Mariana para reclamar la restitución de Sabrina fue inmediata, pero infructuosa durante años. Por suerte, a su lucha se sumó luego su actual pareja, Horacio, que la ayudó y la contuvo en cada paso de la historia. Examen. La Justicia recién ordenó el ADN en 2005, un paso esencial ya que los tíos habían anotado a Sabrina como hija propia. Por este motivo, fueron condenados por falsificación de documento público con tres años de prisión en suspenso. Es que con los documentos de Sabrina falsificados, se abría el camino para la "adopción directa", es decir, la forma legal de "saltear" el orden del registro de adopciones.A través de esta modalidad, los padres biológicos (en este caso, supuestamente los tíos) pueden elegir a la pareja adoptante. Así, primero entregan su hijo y luego acuden a la Justicia para que convalide –o no, según se cumplan algunos requisitos– la adopción.Esta opción, que es legal, facilita en la práctica la compra-venta de niños disfrazada de elección de los progenitores de dar su bebé a una familia que ellos quieren. Por esta razón, se pide hace mucho tiempo un cambio de ley para limitar la adopción directa, algo que el Gobierno Nacional se comprometió a impulsar este año."La pareja no alcanzó a adoptarla. Sólo obtuvo la guarda preadoptiva. Yo me presenté a tiempo", cuenta Mariana.Para colmo, a esa altura de la vida de Sabrina, con 6 años de edad y apenas meses vividos junto a su madre, poco dependía de criterios objetivos para realizar la restitución, sino de la subjetividad del juez interviniente que, bajo el argumento del interés superior del niño, podría haber decidido que Sabrina se quedara con la pareja que la tenía. Tardanza. Sin embargo, incluso con el ADN positivo, en vez de ordenarse de inmediato la restitución, los vaivenes judiciales –la intervención de juzgados de tres provincias, la intervención de psicólogos, trabajadores sociales, entre otros– y las insistentes trabas procesales de la pareja apropiadora hicieron que recién en junio de 2010 se reencontraran madre e hija. "Mis tíos eran pobres, lo podrían haber hecho de ignorantes, podrían haber caído presos. Pero la pareja que se llevó a Sabrina era gente instruida, sabían que yo estaba peleando por recuperarla", cuestiona Mariana.Pero no fue sólo una lucha que se realizó por vía judicial. También hubo otros ofrecimientos. "Recibimos llamados para que llegáramos a un arreglo, como si la nena fuera una cosa", se descarga Horacio. "Creían que con dinero se podía comprar todo", continúa Mariana.Todavía hoy, la pequeña Sabrina, ya integrada a la familia de la que nunca se debió ir, tiene el apellido de la pareja de Córdoba. Es la lucha que falta. Nada, en comparación a lo vivido.