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Debilidad política que se traduce en mayores costos

Por la atomización interna del Concejo, Giacomino necesita sumar cada vez a más bloques para construir una ocasional mayoría a la hora de votar. Rubén Curto.

12 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Debilidad política que se traduce en mayores costos

A Daniel Giacomino siempre le costó horrores aumentar el cospel. Es un karma con el que debutó a poco de asumir y que, según parece, lo acompañará hasta el final de su mandato.

Su orfandad de fuerza política y capacidad negociadora explica, en buena medida, el inesperado revés que sufrió ayer en el Concejo; pero hay que recordar que afrontó escenas similares cuando tenía mayoría propia en el cuerpo.

En febrero de 2008, cuando la edila Teresa Saravia (en ese momento, oficialista) se plantó y –sin aviso previo– votó en contra de llevar el cospel de 1,20 a 1,60 peso, inauguró el capítulo de las “sorpresas” que, dramáticamente para las necesidades del Ejecutivo, se reactualizó ayer. Aquella derrota fundacional caló hondo en el debutante Giacomino, quien recién en mayo de 2008 logró que sus propios ediles acompañaran la suba del boleto a 1,50 peso. Fue un primer mojón que mostró la fragilidad de un oficialismo con apretada mayoría de 16 miembros, pero con una composición heterogénea que no tardó en estallar a partir de la ruptura política entre el intendente y Luis Juez.

El segundo capítulo del cospelazo se registró en diciembre de 2009, cuando Giacomino tejió una alianza con varios bloques (UCR, olguismo y parte del PJ) que le permitió subir la tarifa a dos pesos.

Ayer procuraba recrear esos mismos apoyos, aunque el Concejo ya no es el de hace un año. Dentro de los bloques, hubo movimientos internos que obligan al oficialismo a ampliar su base de sustento para construir mayoría en las votaciones.

En la UCR, Mario Rey se despegó de su bloque y anticipó su rechazo al aumento. Sin ese edil, Giacomino ya no puede prescindir de los tres votos del PJ. El primer diagnóstico del oficialismo tras la fallida sesión de ayer apuntó, justamente, a tratar de revertir la opinión del terceto de ediles peronistas.

Giacomino paró en seco esa idea y prefirió hurgar en la caja municipal, para ver cómo puede sacar más plata para subsidiar el transporte.

Está visto que la crisis de gobernabilidad que cada tanto sufre su gestión (y que se nota mucho en el Concejo), le cuesta muy caro en términos políticos, pero también económicos.