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David: Iba a terminar preso, loco o muerto

“Antes de llegar no tenía familia. Porque la perdí, porque le robaba a mi mamá. Nadie quería saber nada conmigo”, dice David.

27 de abril de 2016 a las 12:05 a. m.
David: Iba a terminar preso, loco o muerto

"Antes de llegar no tenía familia. Porque la perdí, porque le robaba a mi mamá. Nadie quería saber nada conmigo", dice David. Y agrega: "Mientras estaba metido en la droga yo veía que iba a terminar en la calle divagando, tirado, pidiendo monedas, preso, loco, o muerto. Los caminos para los chicos que tienen problema de adicción son muy pocos", testimonia.Cuenta que, solo, se fue a internar a Buenos Aires. "Ya no sabía qué hacer. Me interné un año, después me escapé, tuve problemas con gente que me quería matar. Volví y seguí con problemas de adicciones. Fui a la iglesia porque años atrás había intentado recuperarme con ellos. Pero siempre iba drogado, mal. Después les pedí ayuda, les dije que no podía más, que tenía ganas de matarme y ahí es cuando mi papá José me dice: 'Venite a dormir a mi casa'". Los Mora cuentan que así sucedió con la mayoría de sus "hijos del corazón". "Ellos vieron que no me iba más y me tomaron como uno más de la familia. Fue difícil convivir, yo ni hablaba, no coordinaba por la droga, no pensaba, no podía armar una frase entera", recuerda David. "Estaba perdidazo", acota, con cariño, Eric, el más chico de la familia.Raquel señala: "Cuando se fue recuperando, para trabajar, anotaba, porque no podía retener órdenes. Preguntaba 30 veces. La droga los quema de tal modo que no tienen herramientas para salir adelante".David agrega: "Hace nueve meses que estoy acá, tuve un par de recaídas. Hace poco me acordé de que yo les robé a ellos en la Iglesia: una consola, años atrás. Ellos sabían, pero igual me han ayudado tanto, me siento muy bien. Mi meta es ayudar a crear un hogar porque hoy son muchos los que quieren venir y no tenemos dónde meterlos". "Tienen derecho a cambiar la historia. A Marcos, por ejemplo, le costó recuperar la confianza en sí mismo. Él y sus hermanos eran abusados por el padrastro. La madre se fue y quedó solo. Apenas llegó, se nos enojaba, se ponía contra la pared. No contestaba, era como que no estaba ahí. Después de un año comenzó a ser Marcos. Ahora se ríe, es divertido. Nos da mucho orgullo verlo así", refiere Raquel.