Cuarentena por presión, porque no les correspondía
“Ya hay estigmatización social, por esta paranoia y el miedo generalizado empezamos a tener situaciones violentas dentro de un pueblo. Hasta decían que nos contagiamos el coronavirus”, contó Judith Rodríguez (42), desde su casa en Hernando.
El 9 de marzo ella y su familia regresaron de Tailandia y de Vietman, en Asia. La mujer –de profesión psicóloga– aseguró que al llegar a Argentina les dijeron que como no venían de países endémicos, no debían seguir ningún recaudo especial y no necesitaban cuarentena.
El dilema apareció cuando llegaron a casa: en el pueblo empezaron a multiplicarse por redes los mensajes de que no respetaban la cuarentena. Y ante esa presión, debieron aislarse, aunque en su caso no están obligados.
Aún no pueden creer algunas reacciones, hasta de conocidos y de amigos: “El primer día que volvimos, mi pareja fue al bar donde va todos los días a desayunar y se levantaron todos y se fueron”, relató.
Por estos días, la familia sólo ve cómo transcurre la vida cotidiana en Hernando a través de una ventana. Hicieron una única salida, a un campo cercano, por tareas laborales.
“Nos hacemos traer la comida con nuestra familia”, indicó, tras contar que no tienen previsto salir a la calle por estos días.
“El miedo es un sentimiento poderoso que bloquea, muchas veces, lo obvio, lo real”, dice Judith, apelando a sus conocimientos de la psicología. Acotó que ahí “aparece el instinto de supervivencia, hay poca crítica, y se cree en la amenaza constante”.
A su criterio, el tema del coronavirus ha tomado todo el espacio público. “Entonces, lo que sucede es que constantemente se contribuye a alimentar el miedo”, apuntó.
Argumentó que su familia decidió que no se iba “a exponerse a esta agresión social innecesaria”, mientras se prepara para una sesión de video con una paciente, a la que esta vez no atenderá “en persona”.
*Corresponsalía

